Del Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar

India reanuda suministro de armas al rey nepalés

Revolución #002, 15 de mayo, 2005, posted at revcom.us

Recibimos lo siguiente del Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar:

2 de mayo de 2005. Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar. Un suceso de mayor importancia de la gris cumbre afroasiática celebrada en Yakarta y Bandung, Indonesia, a fines de abril, fue la reunión entre el primer ministro indio y el rey nepalés. En esta cita a puertas cerradas, el rey se entregó más firmemente que nunca al gobierno indio, lo que allana el camino para cambios de consecuencias potencialmente trascendentes. Es posible que los golpes que la guerra popular dirigida por el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) ha asestado al Ejército Real de Nepal hayan pesado en las consideraciones del rey y el gobierno indio por igual.

Desde que el rey dio el golpe de estado el 1 de febrero y volvió a imponer la monarquía absoluta, muchos países han tomado medidas formulaicas para aislar al rey. Por ejemplo, Inglaterra dijo que suspendería la ayuda militar y Estados Unidos amenazó con hacer lo mismo. India, el amo extranjero principal del rey, impuso un embargo de armas tras la disolución del gobierno y del parlamento. Ante el desagrado oficial indio, el rey boicoteó la cumbre anual de la Asociación de Cooperación Regional del Sur de Asia (SAARC), y se tuvo que cancelar.

En la cumbre indonesia, India cambió de actitud pública. Según el cotidiano indio The Hindu,el primer ministro le dijo al rey que se reanudarían los suministros de armas "muy pronto" (en palabras de un funcionario del Ministerio del Exterior).

Han sucedido cosas más ominosas. En febrero, mientras el gobierno indio decía que aislaba al rey, decidió aumentar de 25 a 40 mil integrantes en los próximos tres años la Fuerza de Seguridad Fronteriza. La fuerza ya intervino en un combate contra el ejército rebelde maoísta en Bardia, Nepal.

A la luz de las intenciones del gobierno indio, la declaración del rey después de la conferencia indonesia sobre el fin del estado de emergencia que impuso tras el golpe de estado del 1 de febrero asume un carácter siniestro. Probablemente el gobierno indio lo ordenó o al menos le sirvió de justificación política (y tal vez a Estados Unidos e Inglaterra) para aumentar el apoyo abierto al rey.

La declaración del rey del 30 de abril tendrá poco efecto. No restaurará los derechos civiles ni el parlamento. Aún están prohibidos las manifestaciones, mítines públicos y piqueteos en gran parte del valle de Katmandú, aunque el 1 de mayo la capital presenció un gran acto contra el rey. Sigue en vigor la censura total. Han arrestado o interrogado a 400 periodistas y mil han perdido su trabajo. Los hombres del rey imponen la prohibición de dar noticias a la mayoría de los medios informativos y dan línea a los demás. Si bien el rey dijo que soltaría a unos líderes parlamentarios, volvió a arrestar a otros. No habrá libertad para los tres mil integrantes de organismos de derechos humanos arrestados durante el estado de emergencia. De más importancia, el rey aún detenta el poder absoluto.

El semanario maoísta en nepalí, Janadesh , señala que aunque el rey sigue hablando de patriotismo y unidad nacional, sigue apostando al apoyo de las clases dominantes indias.

Dijo: "Tenemos entendido que el gobierno indio ha redactado en secreto su propia hoja de ruta". Agrega que una señal de eso es que se ha reprogramado la cumbre de la SAARC para fines de mayo, porque el rey nepalés ha capitulado más al gobierno indio mediante acuerdos secretos.

Las críticas de las clases dominantes indias al golpe de estado del rey no se deben al altruismo o preocupación por el pueblo nepalés, sostuvo Janadesh . Las clases dominantes indias siempre tienen sus intereses en primer plano. Para ellas la dominación estadounidense de Nepal no es aceptable. Si bien la economía nepalesa la controlan los monopolistas indios, el control militar se ha traspasado paso a paso al imperialismo estadounidense. Como Estados Unidos está atascado en Irak y no puede intervenir con fuerza en Nepal, y como el rey capituló más al gobierno indio en la cumbre indonesia, India está convencida de que puede proseguir sus propios intereses apoyando al rey en momentos en que éste está sumamente debilitado.

Segundo, Janadesh señala que el leve cambio de posición del gobierno indio se debe a que ya no confía en que pueda proseguir sus intereses apoyando únicamente a los partidos parlamentarios, que han ido perdiendo peso en los últimos tres meses a causa de su propia vacilación política. Por tanto, ahora el gobierno indio impulsa el alineamiento de los partidos parlamentarios con el rey contra la revolución maoísta.

Tercero, señala que el movimiento revolucionario maoísta que se viene desarrollando en la India es un fuerte dolor de cabeza para el gobierno. Si el rey nepalés no recibiera apoyo, los revolucionarios maoístas que ya controlan el 75% del territorio (según fuentes indias) podrían tomar rápidamente el poder político central, cosa que representaría una seria amenaza al reaccionario sistema indio.

Cuarto, el gobierno indio cambió de posición porque debido a la incapacidad estadounidense de intervenir de forma más agresiva contra la guerra popular nepalesa, China, Pakistán o Israel podrían intentar llenar el vacío. Eso también sería un dolor de cabeza para el gobierno indio. Para impedir que otros países intervengan en Nepal, parece que el gobierno indio ha decidido apoyar al rey a como dé lugar.

Los principales diarios indios también han divulgado importantes aspectos de las conspiraciones que fraguan las clases dominantes indias y nepalesas contra el pueblo nepalés. El editorial del 25 de abril de The Times of India dice: "Las reuniones del primer ministro Manmohan Singh y del ministro de Relaciones Exteriores Natwar Singh con el rey Gyanendra en el marco de la cumbre afroasiática en Yakarta indican que el gobierno central indio está dispuesto a ver que el rey tome medidas para restaurar la democracia en el reino". La "democracia" que el gobierno indio quiere restaurar es el reaccionario sistema parlamentario bajo la monarquía constitucional contra la cual el pueblo ha luchado por décadas, sobre todo desde el inicio de la guerra popular en 1996. The Times of India agrega: "Es vital que India trabaje con el rey para restaurar la democracia".

The Times dice: "En un gesto conciliatorio tal vez acordado tras bambalinas antes de la cumbre indonesia, quedaron en libertad importantes líderes políticos nepaleses". Escribieron las palabras "un gesto conciliatorio tal vez acordado tras bambalinas" antes de que el rey anunciara el fin del estado de emergencia, lo que parece precisamente tal gesto.

La hoja de ruta del gobierno indio abarca la formación de un gobierno de coalición con los partidos políticos y la escisión del partido maoísta de modo que se sujete a los deseos de India. The Times señala: "Ahora el gobierno central indio debe instar al rey a convocar a consultas nacionales con todos los partidos políticos, entre ellos con los maoístas que estén dispuestos a negociar". Así trabajan los reaccionarios de ambos países para desmantelar al movimiento revolucionario nepalés. Pero no está en ciernes el desmantelamiento del Partido Comunista de Nepal (Maoísta), un partido bien disciplinado que lleva un debate sobre el camino de la revolución proletaria mundial en el siglo 21.

"Tal conversación podría producir un gobierno nacional en que el rey tenga un papel, quizá de presidente formal", agrega The Times . Si bien el gobierno indio no está del todo convencido de que se restauren la paz y la estabilidad mediante la formación de un gobierno de coalición, aún contempla la posibilidad de despachar el ejército contra la revolución dirigida por los maoístas. The Times va al grano: "No es probable que tal formación sola pueda mantener la paz. Puede que sea necesario que una fuerza externa efectiva mas imparcial contribuya a las tentativas del gobierno nepalés de restaurar la estabilidad".

Con este plan, India trabajará en plena cooperación con Estados Unidos, Inglaterra y China. The Times señala los siguientes objetivos de las clases dominantes indias: "Para tal fin, el gobierno central indio tiene que trabajar de cerca con Estados Unidos, Inglaterra y China, que quieren ver que se normalice de nuevo la situación de Nepal. De ser necesario, se podría establecer una fuerza multinacional de cascos azules. Por lo tanto, se tendrá que plantear el asunto ante el Consejo de Seguridad de la ONU. De ser aprobada una resolución y de ser creada una fuerza internacional de estabilización, la mayoría de los integrantes de la fuerza provendría de los países sudasiáticos, muchos de los cuales tienen experiencia en operaciones internacionales de paz. Tras romper el hielo en Yakarta, el gobierno central indio debe contemplar medidas más enérgicas". O sea, que el ejército indio intervenga de lleno en Nepal bajo la bandera de la ONU.

De otro lado, el enviado ruso a Nepal, Valery V. Nazarov, dijo que "ya es hora de que la comunidad internacional apoye la lucha del gobierno nepalés contra el terrorismo" (nepalnews.com). Desde el golpe de estado del 1 de febrero, Rusia ha dicho que es un asunto interno, posición secundada por Cuba y China. "En referencia al apoyo nepalés a Inglaterra durante la II Guerra Mundial en el combate al ’enemigo común más mortífero, el fascismo’, el enviado ruso instó a los ’países élites’ a devolverle el favor y apoyar la actual campaña del gobierno nepalés contra el terrorismo" (nepalnews.com, 27 de abril). "Comparó la violación de derechos en Nepal con los incidentes en el penal Abu Ghraib en Irak, Chechenia y Guantánamo. Dijo: ’Aunque el contexto político e histórico sea distinto, las violaciones son similares. El gobierno no tiene una política a favor de violar los derechos humanos; lo que pasa es que hay elementos malos en los organismos del orden público’". Es decir, da carta blanca a las atrocidades que cometa el rey y a lo que haga Estados Unidos, a condición de no criticar atrocidades rusas similares.

Estos sucesos indican que los imperialistas y el gobierno indio se preparan para una intervención militar directa en Nepal.