En el Senado y en el G20

La agenda de Obama: Animar a los sirios a masacrarse entre sí

Larry Everest | 12 de septiembre de 2013 | Periódico Revolución | revcom.us

 

6 de septiembre de 2013. Durante la última semana, el gobierno de Obama ha intensificado agresivamente, en Estados Unidos y en el mundo, su campaña pública para atacar a Siria, a medida que se ha acalorado el debate y la lucha en la clase dominante y en la población en general.

Tres días después del anuncio del sábado 31 de agosto de que no iba a atacar a Siria sin primero consultar con el Congreso (aunque afirmó que tenía el derecho de hacerlo sin autorización), se reunió con los líderes del Senado. Más tarde ese mismo día, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado adoptó por reducido margen una resolución a favor de atacar a Siria. Al día siguiente, Obama partió para la Cumbre del G20* en Moscú, donde presionó enérgicamente a los líderes del mundo — y a la opinión pública mundial. Se espera que durante la semana que viene el debate se intensifique aún más: ambas cámaras del Congreso se ocuparán de la cuestión cuando vuelva a sesionarse el lunes 9 de septiembre. Obama tiene previsto dar un discurso a la nación acerca de Siria el martes 10 por la noche; y se espera que el Senado vote sobre un ataque a Siria el miércoles 11. [Lea nuestro análisis inicial del discurso de Obama del 10 de septiembre: "Sobre el discurso de Obama sobre Siria del 10 de septiembre: Más mentiras por una guerra de parte del Mentiroso en Jefe".]

Pero en los argumentos de Obama al Senado y a los gobernantes de otras potencias mundiales del G20, se pone más de relieve la verdadera agenda del imperialismo de Estados Unidos (y sus aliados, como Israel): al parecer fomentar la masacre horrible de los sirios de parte de ambos bandos de la guerra civil hasta que ambos se diezmen y la población resulte aplastada, con el resultado de mejores condiciones —desde el punto de vista del imperialismo de Estados Unidos— para instaurar un régimen al servicio de su agenda en la región. Pero como hemos visto una y otra vez en las últimas décadas, con frecuencia se viene a pedazos la intención de los gobernantes estadounidenses mediante sus invasiones, intervenciones, acciones encubiertas y guerras mediante resultados no deseados para los mismos imperialistas y la continuación de los horrores para millones de personas.

Obama afirma que es necesario atacar a Siria como asunto de conciencia, derecho internacional y preocupación por la humanidad. Estados Unidos afirma que tiene información definitiva de que el gobierno sirio de Bashar al-Asad masacró a 1.400 sirios el 21 de agosto mediante un ataque químico y que por lo tanto, se requiere la acción militar para impedir que al-Asad vuelva a utilizar armas químicas y para asegurar de que se ejecuten los acuerdos internacionales que prohíben las armas químicas. Obama dijo que "…frente a esa barbaridad, la comunidad internacional no puede permanecer en silencio".

Varias fuerzas han planteado muchas dudas y preguntas acerca de la certeza de las afirmaciones de Estados Unidos. Pero el que utilizara o no las armas químicas el régimen de al-Asad, la historia de las acciones de Estados Unidos en Siria y el Medio Oriente en particular demuestra que estas acciones no se basan en un estricto acatamiento al derecho y convenios internacionales; de hecho, esa historia está salpicada de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos cuando beneficiaban a los intereses del imperialismo estadounidense — lo que incluye facilitar y dirigir el uso de las armas químicas.

Unos pocos ejemplos entre los muchísimos que se podrían citar: Estados Unidos facilitó el asesinato de decenas de miles de iraníes con armas químicas durante la guerra de 1980-1988 entre Irán e Irak (contribuyó a suministrar a Irak la tecnología y materiales necesarios para fabricar las armas químicas y le proporcionó directamente a Irak inteligencia sobre objetivos para ataques). Ha utilizado armas químicas repetidas veces en Irak, como las municiones de uranio empobrecido (en masa en el sur de Irak en 1991) y el fósforo blanco (en Faluya en 2004). Aparte de violar repetidamente el derecho internacional de su propio sistema, los convenios sobre derechos humanos, las convenciones y las normas (piense en la tortura, de Guantánamo y Bagram a Pelican Bay, los ataques de aviones no tripulados y el espionaje masivo), lo está haciendo de nuevo en este mismo instante al declarar que tiene el derecho de librar la guerra contra un país que no representa ninguna amenaza en su contra, sin la autorización de la ONU.

Lo que se ha revelado acerca de los verdaderos motivos y objetivos de Estados Unidos

La propia necesidad del equipo de Obama de ganarse a otros elementos de la clase dominante (y para entrenar a la población de modo que vea las cosas por los ojos del imperio estadounidense) lo ha obligado a detallar algunos motivos concretos suyos en medio de la neblina de retórica y propaganda pre-guerra — los que no tienen nada que ver con la humanidad, pero sí con el imperialismo y el control del Medio Oriente por Estados Unidos.

Por ejemplo, el 3 de septiembre, cuando Obama se reunió con los líderes del Congreso, afirmó que atacar a Siria "nos dará la capacidad de degradar la capacidad de al-Asad en materia de armas químicas. Al mismo tiempo esto es parte de una estrategia más amplia que tenemos para asegurarnos de que podamos lograr con el tiempo el tipo de fortalecimiento de la oposición y la presión diplomática y económica y política que se requiere para que, en última instancia, tengamos una transición que pueda traer la paz y la estabilidad para Siria y además para la región" (énfasis añadido). Estos son objetivos geopolíticos imperialistas — y no objetivos humanitarios.

La resolución que se aprobó ese mismo día en el Senado declaró: "Es la política de Estados Unidos la de cambiar la dinámica en el campo de batalla en Siria con el fin de crear condiciones favorables para una solución negociada que ponga fin al conflicto y conduzca a un gobierno democrático en Siria".

Aquí, es preciso señalar lo que Bob Avakian señala incisivamente sobre lo que Estados Unidos en efecto lleva al mundo cuando habla de un gobierno "democrático":

"La esencia de lo que existe en Estados Unidos no es la democracia, sino el capitalismo-imperialismo y las estructuras políticas que lo imponen. Lo que Estados Unidos lleva al resto del mundo no es democracia, sino imperialismo y las estructuras políticas que lo imponen". (Lo BAsico 1:3)

Las palabras de Obama y la resolución del Senado indican la verdadera razón por la cual se está preparando la guerra AHORA, y no tiene que ver con las armas químicas. Se debe a que la dinámica de la guerra civil ha cambiado a favor del régimen de al-Asad y en contra de las fuerzas "rebeldes", entre las cuales Estados Unidos ha estado trabajando en los últimos meses para forjar un régimen. Por eso, Estados Unidos se enfrenta a la posibilidad de que prevalezca el régimen de al-Asad, y dado que el régimen de al-Asad está firmemente alineado con la República Islámica de Irán, una victoria o un avance importante por parte de las fuerzas de al-Asad sería un revés importante para Estados Unidos y su campaña de aislar, debilitar y quizá atacar a Irán, un país que ve como un gran desafío a su dominación del estratégico Medio Oriente.

Y si se considerara que Estados Unidos no tuviera la capacidad de responder enérgicamente al desafío de al-Asad, eso perjudicaría "la credibilidad" mundial de los imperialistas estadounidenses —su capacidad de imponer su voluntad por la fuerza o por otros medios— y fortalecería la posición regional de los adversarios principales de Estados Unidos, tales como Irán, Siria y Hezbolá en el Líbano así como sus rivales mundiales como Rusia.

Lo que Estados Unidos teme en particular es no atacar a Sira después de que ésta concreta o supuestamente usó armas de destrucción masiva porque eso le enviaría un mensaje a Irán de que Estados Unidos y sus aliados no van en serio para impedir que Irán desarrolle armas nucleares. El problema para Estados Unidos no es la eliminación de todas las armas nucleares, pero sí conservar el monopolio nuclear y el predominio militar regional de Estados Unidos e Israel, el mismo predominio que saldría debilitado el que siquiera se considerara que Irán tuviera la capacidad de fabricar una bomba.

Las necesidades que impulsan la superpotencia imperialista mundial

El dominio general sobre la región del Medio Oriente, donde se ubica el 60 por ciento de las reservas de energía del mundo y la encrucijada geográfica entre tres continentes, ha sido un pilar fundamental del predominio mundial de Estados Unidos desde hace más de seis décadas. Como los estrategas imperialistas han confesado en momentos de franqueza durante esas décadas, dominar al Medio Oriente implica dominar el mercado mundial de petróleo, lo que implica tener la batuta y látigo sobre todas las potencias que dependen de ese mercado o de ese petróleo, y sobre la economía mundial; y eso implica controlar las principales rutas y cuellos de botella de comercio, y el territorio estratégico-militar preciado.

Cuando el control estadounidense sobre la región parecía correr el peligro de erosionarse, George W. Bush aprovechó los ataques del 11 de septiembre de 2001 para lanzar una guerra —bajo el pretexto de "combatir contra el terror"— a fin de refundir toda la zona y consolidar la posición imperial de Estados Unidos. Esa refundición y remodelación no han salido como estaba previsto. Afganistán se convirtió en un atolladero. Irak no se convirtió en el trampolín para las ambiciones de Estados Unidos que se había esperado. Ambas guerras y otros crímenes de Estados Unidos devastaron la vida de millones de personas, fomentaron la furia en la región, fortalecieron al fundamentalismo islámico reaccionario y desestabilizaron la región. La Primavera Árabe irrumpió a principios de 2011 y sacudió más a la estructura estatal y el orden en el Medio Oriente. Durante esa década y más, la reaccionaria República Islámica de Irán y sus ambiciones de ser una potencia regional y su misión de islamización se han convertido en un némesis particular de Estados Unidos.

En este contexto, la compleja guerra civil de Siria ha involucrado a las potencias regionales contendientes: Estados Unidos y sus aliados como Israel, Turquía y Arabia Saudita por un lado y por el otro, Irán, Siria y el Hezbolá del Líbano — con el respaldo de Rusia. Los gobernantes de Estados Unidos consideran como algo peligroso e inaceptable cualquier fortalecimiento de Irán y sus aliados.

Comparen, por un lado, el silencio e inacción de Estados Unidos ante la matanza de más de mil civiles por la sanguinaria dictadura militar de Egipto y, por otro lado, su indignación exagerada en respuesta a los informes del mismo número aproximado de muertes en Siria. Lo importante es que Estados Unidos está decidido a moldear el rumbo de la "Primavera Árabe" de acuerdo con las necesidades e imperativos de su imperio.

¿Qué responsabilidad lleva el oso estadounidense por los 100.000 sirios muertos hasta ahora… y qué consecuencias tendrá una guerra de parte de Obama?

En un reciente artículo de opinión en el New York Times, el estratega imperialista Edward Luttwak escribió:

"En este momento, un prolongado empate es el único resultado que no perjudicaría los intereses estadounidenses.... Solo hay un solo resultado que Estados Unidos posiblemente podría preferir: un empate indefinido. Al maniatar al ejército de al-Asad y sus aliados Irán y el Hezbolá en una guerra contra los combatientes extremistas alineados con Al Qaeda, eso haría que cuatro enemigos de Washington se enredaran en una guerra entre sí e impediría un ataque a los estadounidenses o a los aliados de Estados Unidos. Mantener un empate debería ser el objetivo de Estados Unidos. Y el único método posible para lograrlo es el de armar a los rebeldes cuando parezca que las fuerzas de al-Asad estén en ascenso y dejar de suministrarles materiales a los rebeldes cuando parezca que éstos estén ganando. En efecto, esta estrategia se asemeja a la política del gobierno de Obama hasta el momento".

Luttwak dice la verdad aquí — aunque parezca que la estrategia de Estados Unidos en Siria hasta la fecha ha sido la de darles apoyo moral y político a las fuerzas anti-Asad y debilitar política y económicamente al gobierno de al-Asad, y a la vez no intervenir de manera decisiva y no contribuir al triunfo de ningún bando. Las acciones de Estados Unidos han contribuido a prolongar la guerra civil siria y por tanto han agravado su terrible costo humano — se estima que ha habido 100.000 muertos y dos millones de refugiados. Así que Estados Unidos ya tiene las manos empapadas de la sangre de los sirios.

Al parecer, los planes de Obama para degradar la capacidad de al-Asad y a la vez fortalecer gradualmente a los rebeldes a fin de echar del poder a al-Asad con el paso del tiempo (sin que Siria se implosione) constituiría simplemente una mayor "re-calibración" y continuación de esa política nefanda, lo que se asemeja a la estrategia de Estados Unidos en la guerra entre Irán e Irak: trabajar para el debilitamiento y la destrucción mutua de los ambos bandos, una estrategia que contribuyó al saldo de un millón de muertos y heridos en esa guerra.

Así que las propias palabras y planes de los gobernantes de Estados Unidos lo dejan en claro: cualquier ataque de Estados Unidos a Siria infligirá aún más horrores sobre el pueblo sirio. No podría traer nada bueno. Todo aquel que tenga una conciencia y una pizca de humanidad debe oponerse a semejante acción criminal.

 

* En la Cumbre del G20, los países que se oponían a un ataque militar sin autorización de la ONU incluyeron a Rusia, China, India, Indonesia, Argentina, Brasil, Italia, Alemania y Sudáfrica, pero sólo Canadá, Francia, Arabia Saudita y Turquía apoyaron a Estados Unidos. [regresa]

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