Una declaración de la intención de establecer una dictadura fascista:
“El presidente tiene poderes enormes... y no se van a cuestionar”

22 de febrero de 2017 | Periódico Revolución | revcom.us

 

De un lector:

El 12 de febrero, la Casa Blanca de Trump desplegó a Stephen Miller para hacer las rondas en los principales programas matinales de entrevistas del domingo de las redes mediáticas: This Week, Meet the Press y Face the Nation. Después de una semana de indignantes órdenes ejecutivas que atacaron a inmigrantes, refugiados y otros, de masivas protestas en respuesta, y de una creciente agitación incluso dentro de la clase dominante, el régimen de Trump claramente quería “restablecer los términos” sobre cómo van a estar las cosas en su nuevo orden — tanto para las masas populares como para aquellos en la clase dominante que critican a Trump. ¡Y fue algo FEÍSIMO!

Aunque usted no hablara inglés, el tono de Miller y su lenguaje corporal dejaron claro que se trataba de un “rufián fascista”. Despreció, interrumpió y atacó de modo arrogante a los que lo entrevistaban — cómo si Miller meramente toleraba a los periodistas, por ahora.

La hostilidad de Miller hacia los periodistas se basa en la insistencia fascista en que los medios de comunicación hagan eco de toda mentira que el régimen emita, por tan ridícula que sea. Le dijo a George Stephanopoulos en This Week: “George, es un hecho y tú no lo vas a refutar, que hay un enorme número de personas que no son ciudadanos en este país que están inscritas para votar” [énfasis añadido], aunque es patentemente claro que no es un hecho. Dijo con firmeza que el secretario de prensa Sean Spicer, portavoz oficial y primera línea de defensa del diluvio de mentiras de Trump, “como siempre, está 100% en lo correcto”, y que Trump también está “100% en lo correcto”.

Y Miller se enfadó visiblemente cuando lo presionaron a dar pruebas o sustancia. “Preguntado y contestado” (es decir, “No te voy a contestar”), le repitió a Chuck Todd de Meet the Press cuando se le hizo una pregunta sobre las mentiras de Michael Flynn, asesor de seguridad nacional, acerca de sus conversaciones con diplomáticos rusos. (Nota: Esa entrevista tuvo lugar dos días antes de que Flynn fuera despedido de su puesto después de admitir sus mentiras).

Pero se trataba de mucho más de su tono, y más de su actitud hacia la prensa. Miller se deleitó con el enorme poder que la camarilla de Trump ya tiene en las manos, y amenazó explícitamente usarlo contra los enemigos del régimen.

Refiriéndose a Corea del Norte, pero también claramente a más que Corea del Norte, Miller dijo en Face the Nation que “vamos a enviar otra señal muy pronto, y esa señal es cuando comencemos una gran reconstrucción de las fuerzas armadas de Estados Unidos”. Aunque las fuerzas armadas estadounidenses ya son, con mucho, las más grandes de la historia del mundo, y Estados Unidos gasta más en sus fuerzas armadas que los siete u ocho países en conjunto que lo siguen, Trump tiene como objetivo fortalecerlas aún más para que “tengamos el poderío militar indiscutido más allá que nada que se pueda imaginar”. Tenga en cuenta la palabra “indiscutido”. Lo que significa es el poderío tan enorme en las manos de alguien que ha demostrado que está dispuesto a desatar terrible destrucción — que nadie en el planeta se atrevería a decir no a cualquier exigencia por parte de Estados Unidos.

Y esta insistencia en la sumisión absoluta a la autoridad del régimen —la insistencia en que lo que dicen es la palabra final, y punto— también se aplica a sus enemigos dentro de Estados Unidos.

En Face the Nation, a Miller le preguntaron sobre la orden ejecutiva que prohibió a la gente de siete naciones de mayoría musulmana ingresar a Estados Unidos. Esta prohibición generó enojadas protestas y resistencia de masas así como oposición de parte de sectores de la burguesía estadounidense; y ha sido suspendido temporalmente por dos tribunales federales distintos que decidieron que viola principios básicos de la Constitución de Estados Unidos. Miller argumentó directamente en contra del principio (que es fundamental para la democracia constitucional burguesa establecida en Estados Unidos en el siglo 18) de que los tribunales tienen autoridad para decidir si las acciones ejecutivas son o no son constitucionales. Insistió en que, con respecto a la “seguridad nacional” (que en la opinión de ellos abarca casi toda cuestión posible), “el presidente tiene enormes poderes” que los tribunales no pueden limitar, y “él va a usar esa autoridad para mantenernos seguros”.

Entonces le preguntaron: “¿Qué ha aprendido usted de esta experiencia con la orden ejecutiva?”

Miller respondió:

[T]enemos un poder judicial que ha tomado demasiado poder y se ha convertido en muchos casos en una rama suprema del gobierno... El resultado final de esto, sin embargo, es que nuestros oponentes, los medios de comunicación y el mundo entero pronto verán, cuando comencemos a tomar nuevas medidas, que los poderes del presidente para proteger a nuestro país son muy sustanciales y no se van a cuestionar. [énfasis añadido]

Ahora vea esto junto con la declaración de Trump de que los jueces que bloquearon su orden ejecutiva serán responsables de cualquier ataque terrorista que ocurra mientras que la suspensión esté en vigor. Sume a ello el comentario de Miller del domingo de que los congresistas demócratas que insisten en al menos los intentos de celebrar inútiles audiencias para los nombramientos del gabinete de Trump, que estos congresistas “ponen en peligro la seguridad nacional” y “la seguridad pública”. Y de ahí considere que, en This Week, Miller habló con entusiasmo de tener “el poder de prevenir el crimen antes de que suceda por medio de remover a las personas que representan una amenaza” [énfasis añadido].

Todo lo anterior constituye una declaración de intenciones de consolidar un régimen fascista, bajo el cual todos en la sociedad obedezcan sin cuestionar la autoridad del infalible y querido Führer (“líder” en alemán), o sea Trump, y donde la desobediencia a la autoridad, o simplemente el cuestionarla, sea sumamente peligroso. La intención de Miller es establecer las reglas, y señalar que esto viene muy rápido, que la resistencia no sólo es inútil, sino que usted pagará las consecuencias más tarde por lo que haga ahora.

Esto debe tomarse muy en serio. Aquellos que dicen que Miller (o Bannon o Trump mismo) es sólo un bocón temerario que en verdad no quiere decir lo que dice; aquellos que dicen que deberíamos dejarlo pasar y fijar nuestra mirada en las elecciones de 2018; aquellos que piensan que estos fascistas de hueso colorado que se han esforzado en muchos casos durante décadas para establecer un régimen y reorganizar el mundo entero y que ahora ejercen gran poder para realizarlo, que estos fascistas se alejarán con calma si resulta que la mayoría de la gente no apoye lo que hacen — pues, es necesario que todos aquellos se despiertan y reconozcan la realidad ante nosotros.

En 1933, cuando Hitler estaba a punto de ser nombrado como canciller de Alemania, el líder alemán nazi Joseph Goebbels escribió en su diario: “Una vez que tengamos el poder nunca lo abandonaremos. Tendrán que sacar nuestros cadáveres de los ministerios”. Y lo dijo en serio, y la humanidad pagó un precio casi inconcebible.

Lo anterior es exactamente el punto de vista de la cábala que ahora tiene poder en Estados Unidos.

 

       

 

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