India: “Discursos provocadores” llevan a arrestos, escalada de represión fascista

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Nota de la redacción: Este informe noticioso se basa en unos pasajes revisados del artículo del Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar del 31 de agosto de 2018.

El 28 de agosto la policía india allanó casas en diferentes ciudades del país y arrestó a cinco activistas e intelectuales según la Ley de (Prevención de) Actividades Ilegales (UAPA, por sus siglas en inglés). La UAPA le permite al gobierno retener a cualquiera durante seis meses sin una acusación específica. Los arrestados son la profesora de derecho Sudha Bharadwaj; Gautam Navlakha, ex director político del ampliamente respetado semanario Economic and Political Weekly; Varavara Rao, reconocido poeta de 78 años y fundador de la Asociación de Escritores Revolucionarios; el activista de derechos humanos Vernon Gonsalves y el activista y abogado Arun Ferreira. Durante años, los detenidos han llevado una vida que les ha puesto en las primeras líneas de la lucha contra la opresión de casta a los dalit (los “intocables”, los cuales se consideran como los más inferiores de la jerarquía de castas), el odio y persecución comunalistas hacia los musulmanes y el robo de las tierras a los adivasi (pueblos tribales).

Para justificar esta escalada de represión, el gobierno fundamentalista hindú alegaba que los arrestados pronunciaron discursos provocadores en una muy concurrida conferencia para promover los derechos de los dalit celebrada el 31 de diciembre de 2017, como parte de una conmemoración del bicentenario de la batalla de Bhima Koregaon, librada victoriosamente por los dalit contra la casta brahmánica (alta). Los que creen que India debe tener un gobierno bajo una interpretación hindutva (fundamentalista) de la religión hindú y defienden el milenario sistema de castas como parte de esto, detestan esta celebración anual en la que los dalit intentan salirse de la humillante posición que aún ocupan en la sociedad india. Los fanáticos hindúes atacaron con piedras a una marcha de 300.000 personas, dejando una persona muerta. Después de este ataque, miles de manifestantes dalit paralizaron partes de Mumbai. Si bien dos de los atacantes hindúes fueron acusados en ese momento por unos sectores de la policía local, luego el gobierno recurrió a acusar a estos cinco activistas y a otros de “instigar la violencia de casta” con “discursos provocadores”. Los abogados y los partidarios de los arrestados rechazan las acusaciones y cargos.

El primer ministro Modi, conocido por azuzar los más atrasados sentimientos religiosos y los ataques contra los dalit y los musulmanes a nombre de “defender” la religión hindú y la supremacía de casta, fue oficialmente acusado (pero no condenado) de estar tras un ataque de turbas que mató a 2.000 musulmanes en el estado de Gujarat en 2002, cuando él era gobernador de ese estado. Es miembro de un grupo llamado Rashtriya Swayamsevak Sangh [“Asociación de voluntarios nacionales”] (RSS), considerado la matriz ideológica del partido de Modi, el Bharatiya Janata Party [Partido Popular Indio] (BJP). Algunas figuras prominentes de la RSS han expresado abiertamente su admiración por Adolfo Hitler y exigen una limpieza étnica para purificar la “nación hindú”. Como primer ministro desde 2014, Modi ha desatado una mentalidad chovinista hindú de turbas de linchamiento por toda India. Por poner sólo un ejemplo, se hizo el de la vista gorda cuando unos justicieros paramilitares que se hacían pasar por “protectores de las vacas” atacaron a los musulmanes y los miembros de la casta dalit acusados de vender carne de res. (El sistema de castas asigna a los dalit el deber de deshacerse de los cuerpos de animales, entre estos las vacas que han muerto por causas naturales; las vacas que la religión hindú considera sagradas). A los dalit los justicieros los golpearon, torturaron y obligaron a comer excremento de vaca. Directa, o indirectamente con su silencio, Modi ha alentado tales atrocidades, por ejemplo, el linchamiento de musulmanes que se alega han participado en matar a vacas y comer carne de res, y en general su gobierno ha permitido este tipo de actividades, y los perpetradores gozan de inmunidad.

Una anterior serie de redadas y arrestos de participantes y oradores de Bhima Koregaon tuvo lugar en junio de 2018. La policía saqueó casas, humillando a miembros de familias y confiscando sus libros, computadores portátiles, memorias USB y teléfonos celulares. Al acusar a los arrestados en junio y agosto de tener conexiones con el proscrito Partido Comunista de India (maoísta), partido que ha estado librando lucha armada contra el gobierno indio por décadas, los fiscales del gobierno están alegando que un sector de los arrestados son “maoístas urbanos” y los tachan de “maoístas urbanos” (en uso de la palabra “naxalita”, que se deriva de las raíces de la rebelión maoísta en Naxalbari a fines de los años 1960), que difunden “ideas rebeldes” y son parte de un frente unido anti-fascista que buscaba influenciar las conmemoraciones del aniversario de Bhima Koregaon. Los fiscales también dicen haber encontrado una carta sobre una supuesta conjura para asesinar al primer ministro Narendra Modi con la participación de los arrestados, sin presentar formalmente evidencia alguna ante la corte. Un antiguo magistrado de la Corte Suprema india calificó esta acusación de absurda y de simple y llanamente terror auspiciado por el gobierno. Los abogados defensores de los arrestados señalan la falta de toda conexión probatoria entre la actividad maoísta y lo que ocurrió en Bhima Koregaon.

Muchos activistas e intelectuales en India consideran que las acusaciones contra los cinco representan una nueva andanada de esfuerzos del gobierno para aplastar la oposición al auge del fascismo hindú, creando un ambiente de miedo y alegando encontrar “un subversivo en cada abogado y un terrorista en cada intelectual”. En los últimos días se han realizado manifestaciones contra los arrestos de estos cinco activistas y los detenidos de junio, en Mumbai y Delhi y otras ciudades por toda India. Amplios sectores de la intelectualidad india progresista han acudido a oponerse a los ataques y en general a la continua escalada de represión oficial que ha acompañado los recientes asesinatos selectivos de intelectuales seculares por fuerzas fascistas hindutvas.

La mundialmente renombrada novelista y activista Arundhati Roy dio la siguiente declaración a uno de los principales periódicos de India: “Un intento de acabar con la democracia y convertir a este país en un Estado hindú están impulsando los sucesos que se están desenvolviendo. Es una abierta declaración de intención, ahora. Esto, potencialmente, es más serio y más peligroso que el estado de Emergencia [un periodo de extrema represión en los años 1970]. En esta ocasión, es el Estado mismo el que está desatando un problema de orden público sobre las minorías, sobre los dalit, los cristianos, los musulmanes y los izquierdistas y todo aquel que disienta — mediante sus sustitutos en los medios de comunicación, sus asesinos justicieros paramilitares y traficantes de un discurso de odio. Siniestros asesinos derechistas están criminalizando, encarcelando y asesinando a todos los que disientan con una ideología particular. En el ‘panorama más amplio’, el arresto de abogados, intelectuales y activistas dalit —y el que no haya arrestos de los linchadores y odiadores criminales— son una parte de un implacable ataque ideológico a la letra y el espíritu de la Constitución india… Mientras personas en altos cargos están premiando y protegiendo a los asesinos, a cualquiera que alce la voz por la justicia u opine contra el mayoritarismo hindú lo consideran un criminal. Lo que está pasando es tremendamente peligroso. En vísperas de las elecciones, esto es una intentona de golpe de Estado contra la Constitución india y todas las libertades que valoramos”.

Protesta en India

Foto: AP

A raíz del arresto de cinco activistas e intelectuales, miles de manifestantes dalit paralizaron partes de Mumbai.

Protesta en India

Foto: AP

 

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