Informe desde Birmingham

En la vanguardia de la lucha en defensa del aborto

Obrero Revolucionario #943, 8 de febrero, 1998

El jueves 29 de enero, un dinamitazo en la clínica New Woman, All Women Health Care de Birmingham, Alabama, dejó muerto a Robert D. Sanderson, un guardia de seguridad; la enfermera y consejera Emily Lyons quedó herida de gravedad y perdió un ojo. Desde hace años, los que se oponen al aborto (los antis) vienen haciendo protestas frente a la clínica y amenazando a los médicos.

Este dinamitazo deja en claro lo grave que es la situación en la lucha para defender los derechos reproductivos de la mujer, y recalca lo importante que es redoblar la lucha para defender a los proveedores y las clínicas de aborto a como dé lugar.

Con este dinamitazo, son 199 los ataques contra clínicas desde 1982. En 1977 hubo el doble de ataques incendiarios y el triple de dinamitazos que en 1996. Han matado a cinco personas desde 1993.

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Mary Lou Greenberg, activista desde hace muchos años del movimiento pro derechos reproductivos, miembro de íRehusar & Resistir! y vocera de la rama de Nueva York del Partido Comunista Revolucionario, nos envió este informe el 31 de enero desde Birmingham, Alabama:

Cuando llegamos al Summit Medical Center el sábado a las 6:30 a.m., ya estaba ahí una docena de escoltas voluntarios. La clínica queda a una cuadra de la clínica New Woman, All Women, dinamitada el jueves, donde murió un guardia de seguridad y quedó herida una enfermera/consejera. La clínica Summit, al igual que New Woman All Women, ha sido blanco de los antis desde hace años. La policía puso barricadas una cuadra a la redonda de la clínica bombardeada, pero en la ventana de la clínica Summit se veía clarito un desafiante letrero que decía: "Esta clínica está abierta".

Cuando iba llegando con un grupo de activistas de íR&R!, vimos a un escolta con su chaleco naranja inspeccionando una pila de hojas secas cerca al estacionamiento; nos dijo: "Queremos estar seguros de que no haya nada escondido".

Una bola de antis estaba cerca; reconocimos a Flip Benham, el cabecilla de la Operación Rescate, y otros de sus huestes que hemos visto en campañas contra clínicas en otras ciudades, como en Dayton en julio. Estaban soltando sus mentiras de que los fetos son bebés, ocultando a duras penas su apoyo a los dinamitazos. Nos da "lástima" el dinamitazo, dijo una al empujarme para que no entrara, pero "nos da más lástima que ahí estén matando bebés".

A las pacientes que iban llegando las esperaba un coro de mentiras y sermones odiosos de Benham y compañía. Pero pudieron entrar, gracias a los escoltas, 30 y pico pacientes. Un afroamericano que llevó a una señora a la clínica fue a confrontar a los antis. Les dijo: "Ese dinamitazo fue algo terrible. ┐Qué hacen aquí?". Cuando le mostraron sus pancartas con fotos de fetos, él los interrumpió: "No es eso, es ella, es su vida. íLa mujer tiene el derecho de escoger!".

Una de las escoltas me dijo que no había ido a ayudar en varios años, pero que en cuanto supo del dinamitazo se ofreció de voluntaria. "Es hora de ponerse las pilas otra vez", me dijo. Me contó de otra mujer que hacía de escolta por primera vez: cuando llegó a la clínica los antis le cayeron encima y le advirtieron que "este es un lugar peligroso, más vale que te vayas". Pero eso como que le dio más ganas de quedarse.

Mientras desayunábamos un par de horas después en un restaurante, nuestra mesera nos dijo algo que es muy cierto y que se ve por todo el país. Cuando le dijimos por qué estábamos ahí, nos dijo que nunca pensó que podría hacerse un aborto. Pero quedó embarazada a los 38 años, divorciada y "sin educación", y con una hija adolescente. "Me casé cuando era adolescente. Sabía que no tenía cómo mantener otro hijo". Así que se hizo un aborto en la clínica New Woman, All Women, y se dio cuenta de "quién verdaderamente piensa en la mujer". Nos dijo: "El aborto no me dolió como me habían dicho los fanáticos. íLo que me dolió fueron ellos!". Dijo que cuando supo del dinamitazo quiso ofrecerse de escolta. Le dijimos que fuera a la manifestación en defensa del aborto esa tarde y que la pondríamos en contacto con los escoltas.

Reconocimos a varios antis que la semana pasada estuvieron en Washington con motivo del aniversario de Roe vs. Wade. Eran parte del grupo que intentó desplazarnos de las escalinatas de la Suprema Corte, con sus pancartas de "Libertad para Paul Hill, ejecuten a los abortistas". (Paul Hill ejecutó a un médico y su escolta en una clínica de Pensacola, Florida, en 1994.) El reverendo David Trosch, que defiende abiertamente la ejecución de proveedores, le dijo al The Birmingham News que "cuando el gobierno no logra parar los abortos, les incumbe a otros hacerlo". Trosch, de Mobile, Alabama, es uno de los que siempre protesta en las clínicas de Birmingham y Mobile. La prensa citó a otro: "No me gusta la muerte, pero su negocio es la muerte. El que a hierro mata a hierro muere".

Unos antis han tratado de distanciarse del dinamitazo. Pero David Gunn, Jr., hijo del Dr. David Gunn (a quien mataron hace cinco años) recalcó la conexión entre la violencia reaccionaria contra los proveedores y las asquerosas mentiras del movimiento contra el aborto. Le dijo al The Birmingham News: "Estas cosas no deben sorprender mientras sigan pintando de monstruos y asesinos a las clínicas y a los empleados". Aquí, otro defensor del derecho al aborto señaló la hipocresía entre lo que dicen y lo que hacen los antis: "Esos santurrones, como el reverendo Trosch, quieren distanciarse de la violencia, pero ellos crean el ambiente propicio para la violencia".

Los antis vienen atacando las clínicas de Alabama desde hace muchos años. En noviembre de 1988, la Operación Rescate lanzó una enorme campaña de bloqueo de clínicas en Birmingham. En mayo de 1984, el reverendo Edward Markley destruyó a martillazos los aparatos de una clínica. Pensacolo, Florida, donde mataron a dos médicos y un escolta, queda a 100 kilómetros de Mobile, donde están Trosch y sus secuaces. En julio, dinamitaron una clínica de Tuscaloosa, Alabama, causando $250.000 en daños. Esa clínica ha vuelto a abrir sus puertas.

A pesar de todo, los proveedores de Alabama se han mantenido firmes. La dueña de la clínica bombardeada es Diane Derzis, quien fue administradora de la clínica Summit, y todo mundo sabe que es una firme defensora de la mujer. Hace unos años, la antigua dueña de New Woman, All Women sacó a patadas a un anti que se metió a la clínica.

Mientras escribo estas líneas, de todo el país llegan ofertas de ayuda a la clínica dinamitada. Las organizaciones Mayoría Feminista y Organización Nacional para la Mujer mandaron representantes a Birmingham; también ha llegado gente de íR&R! de Atlanta y otras ciudades, y habrá protestas en Nueva York y San Francisco.

En mi opinión, lo que se necesita es una respuesta nacional, un renovado compromiso para frenar los ataques y defender las clínicas, así como un programa concreto que desencadene a las masas que defienden el derecho a escoger. Nuestra experiencia aquí ha sido corta, pero está claro que hay mucha ira y mucha resolución a defender las clínicas y a los proveedores.


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