Chiapas, México:

Ataque a San Juan de la Libertad

Obrero Revolucionario #962, 21 de junio, 1998

El 10 de junio, se recrudeció la incursión militar del gobierno mexicano en Chiapas; en las horas de la madrugada más de mil soldados federales y policías estatales tomaron por asalto el municipio de El Bosque. Durante ese operativo mataron a siete campesinos, hirieron a muchos otros y arrestaron a docenas.

A principios de 1995, los simpatizantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de El Bosque se declararon una comunidad "autónoma" y le cambiaron el nombre por el de San Juan de la Libertad. Desde el levantamiento del 1 de enero de 1994 en Chiapas, unas 30 comunidades se han declarado autónomas del gobierno central del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

San Juan de la Libertad está situado en el norte de Chiapas, en la parte conocida como los Altos. Las fuerzas del gobierno primero se apoderaron de la alcaldía y detuvieron a varios líderes de la comunidad; luego atacaron las comunidades de Unión Progreso y Chavajeval del municipio. Al igual que en los otros operativos contra comunidades que se solidarizan con los zapatistas, las fuerzas del gobierno llegaron con helicópteros y tanquetas; las acompañaron paramilitares priístas encapuchados para delatar a los líderes y a los partidarios de los zapatistas.

Varios informes señalan que la policía mató a balazos a siete jóvenes que estaban trabajando en una milpa cerca de Chavajeval; también hirieron a muchos ahí y en Unión Progreso.

Como en las otras incursiones, los militares saquearon y robaron casas y tiendas. Cientos de campesinos se refugiaron en los cerros cercanos.

El periódico La Jornada recogió este testimonio de un residente de Chavajeval: "El gobierno habla de paz y reconciliación pero lo único que hace es mandarnos a los ejércitos para que nos maten, se roben y destruyan nuestras pocas cosas y amenazan a los niños y las mujeres".

También informó que al día siguiente, los militares pusieron en la alcaldía de El Bosque a un priísta.

Roberto Albores Guillén, el gobernador priísta de Chiapas, justificó la incursión con el cuento de que era necesario arrestar a personas involucradas en ataques contra el poblado priísta de Los Plátanos en el mismo municipio. También dijo que el ejército y la policía solo abrieron fuego para defenderse. Un policía murió y otro fue herido en un accidente de helicóptero.

Sin embargo, los pobladores de San Juan de la Libertad dicen algo completamente diferente. Dicen que lo de Los Plátanos fue una riña entre priístas, y que en Chavajeval y Unión Progreso los militares entraron disparando plomo por todos lados.

El operativo del gobierno central y estatal contra las comunidades autónomas ya lleva varios meses. El 22 de diciembre del año pasado, un grupo paramilitar mató a 45 personas en Acteal. El PRI tiene una red de grupos paramilitares fuertemente armados.

Después de la masacre de Acteal, llegaron muchos soldados para "confiscar armas ilegales" y "restaurar el orden público". Pero los paramilitares siguieron haciendo de las suyas y el gobierno ha apretado el cerco a las fuerzas armadas de los zapatistas en la selva Lacandona.

Como parte del mismo embate contra las comunidades autónomas, el 11 de abril invadieron Taniperla (ahora Ricardo Flores Magón), el 1 de mayo Tierra y Libertad, y el 3 de junio Nicolás Ruiz.

En los Altos de Chiapas el 1 de enero de 1994 los zapatistas detonaron una rebelión campesina armada. Chiapas es uno de los estados más pobres de México. Además, el Tratado de Libre Comercio (TLC/NAFTA), que entró en vigor ese mismo 1 de enero, está arruinando más a los campesinos y demás oprimidos de Chiapas y el resto de México. Como dijo el Comité del Movimiento Revolucionario Internacionalista sobre el levantamiento de Chiapas: "La rebelión es una manifestación de los profundos sentimientos revolucionarios del pueblo mexicano y de sus necesidades fundamentales: de liberarse de la subyugación imperialista (principalmente de los yanquis, quienes están preparando aún más la subyugación con el Tratado de Libre Comercio ); de llevar a cabo una revolución agraria cabal; y de derrocar la clase capitalista burocrática que gobierna a México al servicio del imperialismo yanqui y de la mano con las clases terratenientes".

Desde el levantamiento de 1994, el gobierno mexicano, con el aliento de Estados Unidos, viene manejando una doble táctica contrarrevolucionaria para aplastar la justa lucha del pueblo. Por un lado, de vez en cuando ha habido conversaciones entre el PRI y el EZLN, en las que el gobierno ha prometido "reformas" y "desarrollo económico". En 1996, el presidente Ernesto Zedillo firmó los acuerdos de San Andrés que prometen autonomía a los pueblos indígenas. Pero el gobierno no ha cumplido.

En vez, ha trasladado la tercera parte del ejército a Chiapas, donde junto con la policía estatal y los paramilitares, están sembrando terror. Miles de campesinos han sido desplazados de sus comunidades y viven en campos de refugiados. Mientras tanto, el gobierno sigue hablando de "paz".

Desde 1994, el EZLN ha mantenido a sus bases en la selva Lacandona y ha evitado choques directos con el ejército federal. Eso responde a su estrategia global, que es diferente a la estrategia maoísta de la revolución de nueva democracia. Si bien los zapatistas luchan por la autonomía de los pueblos indígenas y democracia para todo el país, no tienen un programa para tumbar al gobierno con las armas y establecer un gobierno revolucionario de obreros y campesinos en todo el país. Aunque organizaron el levantamiento de 1994, no tienen la estrategia de organizar a los oprimidos en un ejército revolucionario, construir bases de apoyo y llevar a cabo una guerra popular prolongada que cerque las ciudades desde el campo.

El 7 de junio, el obispo Samuel Ruiz García se retiró de la Comisión Nacional de Intermediación (CONAI), que fue establecida en 1994 para mediar las conversaciones entre el gobierno y los zapatistas. Al obispo no le quedó más opción ante el recrudecimiento de los operativos militares y acusaciones de "parcialidad" a favor de los zapatistas. Tres días después de su retiro, los militares entraron en San Juan de la Libertad y derramaron sangre.

La situación es muy tensa en Chiapas. El 10 de junio, el consejo municipal autónomo de San Juan de la Libertad declaró: "Se vive en este momento una situación de terror y persecución en nuestro municipio, pero también en otros municipios de los Altos de Chiapas hay mucha amenaza militar; lo que estamos viendo en este momento hace difícil evitar el choque o algún enfrentamiento con los zapatistas".

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Al cierre de esta edición, llegaron informes de otro ataque del ejército, esta vez en el estado de Guerrero: unos combatientes del Ejército Revolucionario Popular celebraban una reunión con campesinos mixtecas en una escuela del pueblo de El Charco en la madrugada del 7 de junio, y centenares de soldados rodearon la escuela y abrieron fuego. Mataron a 11 personas, hirieron a cinco y arrestaron a 27. Se informa que que ha habido protestas y lemas contra el ataque en ocho pueblos guerrerenses.


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