Chicago:
Indignación ante dos asesinatos policiales

Obrero Revolucionario #1012, 27 de junio, 1999

La noticia fue dura: dos jóvenes negros muertos a bala por la policía de Chicago la misma noche.

El viernes 4 de junio, LaTanya Haggerty, de 26 años, regresaba a casa del centro, donde trabajaba como analista de computación. Un policía la mató porque tenía un teléfono celular en la mano.

Unas horas después, Robert Russ, de 22 años, iba para la casa de sus padres en los suburbios. Unos agentes lo pararon y le dieron un balazo en el corazón. Russ estaba a punto de graduarse de la Universidad Northwestern y era miembro del equipo de fútbol. Pronto iba a ser padre.

Los dos estaban desarmados y los pararon por supuestas infracciones de tránsito.

El alcalde Richard Daley urgió no criticar a la policía hasta que una investigación oficial establezca "los hechos". Pero la comunidad negra ya conoce los hechos: una vez más la policía ha robado la vida a dos jóvenes con porvenir... por nada.

LaTanya Haggerty y Robert Russ eran lo que el sistema llama "negros modelo": estudiaron en la universidad e iban camino a conseguir buenos trabajos profesionales. Martha Biondi, una profesora de la Universidad Northwestern, escribió en una columna del Chicago Tribune: "La muerte de Robert es un mensaje a los jóvenes de que incluso si tienen la buena fortuna de estudiar en una universidad prestigiosa como Northwestern, eso no los exime de los peligros de ser negro".

Las emisoras negras recibieron muchas llamadas de pena e indignación. Muchas madres expresaron miedo por el futuro de sus hijos adolescentes y dijeron que los llevan a todas partes para protegerlos de la policía.

A la semana siguiente, hubo protestas diarias y confrontaciones con la policía frente a la alcaldía. El viernes 11 de junio, estudiantes y profesores de Northwestern se unieron a la comunidad negra en una protesta. El alcalde Daley recibió una carta abierta de crítica, firmada por 140 profesores y trabajadores universitarios, por defender los asesinatos.

Las últimas horas de LaTanya Haggerty

A LaTanya Haggerty le iba bien: fue el primer miembro de su familia de la clase trabajadora que recibió un título universitario y tenía un buen trabajo en el centro. Vivía con sus padres y estaba comprometida.

El viernes su novio, Ray Smith, la recogió después del trabajo y se dirigió al sur de la ciudad, una zona negra. La policía los mandó parar. Pararon el carro y cuando la policía les dijo que se fueran, obedecieron. Luego volvieron a pararlos. Smith les dijo que no había hecho nada malo y arrancó.

Tres agentes abrieron fuego y arrancaron tras ellos. Los pararon por tercera vez, sacaron a Smith y le dieron una paliza. LaTanya estaba hablando a la mamá de Ray por su teléfono celular cuando un agente le ordenó que se bajara del carro. Según varios testigos, estaba aterrada y se bajó muy lentamente. Cuando salió del carro con las manos en alto, la balearon.

Esa misma noche...

Seis horas más tarde, Robert Russ regresaba a casa. Los agentes dijeron que le hicieron señas de que parara el carro porque "manejaba de modo irregular", pero no obedeció. No se sabe si eso es verdad, pues Robert estaba solo y no puede dar su versión de los hechos.

Robert tuvo problemas una vez con la policía de Evanston, el suburbio de Chicago donde está la Universidad Northwestern, y tuvo que declararse culpable de violencia contra un agente. Así que posiblemente temía que esto fuera una represalia de la policía.

Los agentes pararon el carro en una zona desierta de la carretera. Dicen que no obedeció las órdenes de bajarse. Un agente rompió la ventana oscura de la puerta del conductor y disparó.

Pretextos policiales y mentiras periodísticas

Inmediatamente los medios se pusieron a calumniar a Robert. El Departamento de Policía de Chicago (DPC) anunció que su muerte fue "accidental y justificada"; dicen que agarró la pistola del agente y la disparó. La prensa proclamó que era un hombre violento con antecedentes penales.

Su padre, Kenneth Love, dijo: "Me parece que el mensaje es que si uno comete un error, la policía lo puede matar y está bien". Con mucho dolor, Martha Biondi dijo: "Es como decir que se mató él mismo". Familiares y amigos refutaron las mentiras de los medios; recordaron que a Robert le pusieron el apodo de "Pelusa" por su dulzura.

La profesora Biondi escribió: "Como Robert tuvo una confrontación previa con las autoridades, los medios aprovecharon para reforzar otro paradigma: el del joven afroamericano criminal e infrahumano. Tenemos que rechazar esta respuesta a la muerte de Robert.... Deshumanizan a los jóvenes negros en esas situaciones para llevar al público a identificarse con la policía.... Exhortamos al público a ver a Robert como si fuera su hijo o hermano, a reafirmar su humanidad y a exigir que la policía no le dispare a motoristas desarmados".

ˇBasta ya!

La alcaldía dio toda clase de declaraciones falsas y ofensivas, y demostró que no va a hacer nada para parar la brutalidad y el asesinato policiales. Daley propuso prohibir los vidrios oscuros y meter al bote a los que desobedezcan órdenes de la policía de bajarse de un carro. ˇDos concejales recomendaron que los agentes de policía sean más altos, pues como la agente que baleó a LaTanya no es muy alta, pudo disparar por miedo! El DPC no ha querido suspender a los agentes y solo los trasladó a trabajos de oficina "durante la investigación". Las autoridades federales anunciaron que harán una investigación.

En una rueda de prensa, el jefe de policía, Terry Hillard, dijo que la muerte de LaTanya y Robert no tenía "motivos raciales" pues los agentes son negros. Pero por todo el país la policía utiliza "criterios raciales" en carreteras, en redadas y en la frontera, y trata a los jóvenes negros y latinos como si fueran criminales peligrosos. Los agentes negros no se quedan atrás pues primero que todo son policías.

En las emisoras se habló mucho del doble criterio de la policía. Por ejemplo, hace varios meses una señora blanca con problemas psiquiátricos paró el carro en una carretera y se bajó con una pistola. La policía bloqueó el tráfico durante varias horas y, con paciencia, la persuadió de entregar la pistola y rendirse. Por contraste, cuando paran a los chavos negros, creen que tienen todo el derecho de ejecutarlos en el acto.

Las autoridades siempre hacen todo lo posible para proteger a los agentes asesinos y justificar sus fechorías. Pero esta vez han tropezado con un problema: los hechos son difíciles de tapar y es sumamente difícil demonizar a estos dos jóvenes.

Incluso un editorial del Sun-Times concluyó: "Algo anda muy mal cuando uno termina muerto por una infracción de tránsito rutinaria".

ˇPolicías asesinos a la cárcel!
ˇJusticia para LaTanya Haggerty y Robert Russ!


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