El show de Elián

Obrero Revolucionario #1054, 14 de mayo, 2000

Después de que un equipo SWAT del Servicio de Inmigración y Naturalización (la Migra) sacó a la fuerza a Elián González de Miami, el Congreso de repente descubrió que la Migra es una bestia violenta y lanzó la más hipócrita de las pataletas.

Por su parte, el alcalde fascistoide de Nueva York, Rudolph Giuliani, ¡clamó que la redada tuvo corte fascista! ¿No es este el mismo Giuliani que siempre aplaude los asesinatos que comete la policía y que apoyó cien por cien a los salvajes agentes que le zamparon 41 balas al africano Amadou Diallo? Así, el alcalde Giuliani se ha sumado a los "familiares de Miami" de Elián, junto con el senador Trent Lott y otros senadores republicanos.

¿Será que este 13 de mayo Giuliani y esos senadores van a clamar justicia por los seis adultos y cinco niños de MOVE incinerados por una bomba de la policía de Filadelfia el 13 de mayo de 1985? Sumamente dudoso.

Sin embargo, esos despliegues de hipocresía ponen en claro que al pobre Elián lo han elevado a la categoría de obsesión nacional debido a fuertes riñas intestinas de la clase dominante.

Con el término "familiares de Miami", la prensa dulcifica a la caterva de ultrarreaccionarios cubanos que se apropiaron del niño con sus propios fines anticastristas. Ahora, tras la redada del 22 de abril, se ve con toda claridad que detrás de los "familiares de Miami" se esconden fuerzas de alto nivel de la clase dominante (como los senadores Trent Lott y Connie Mack), que se aprovechan de Elián como caballito de batalla para ganar más poder.

Por eso la secretaria de Justicia, Janet Reno, ha vacilado y bamboleado; por eso negoció 147 días con guantes de seda con los abogados de los gusanos; por eso el gobierno ha tolerado con tanta paciencia los reclamos del tío abuelo de Elián (un derechista que no tiene, por ley ni lógica, derecho alguno a quedarse con el niño).

Una vez más, las luchas intestinas de la clase dominante se ventilan bajo el disfraz de "drama familiar", como sucedió con el "escándalo de Mónica".

Violencia e hipocresía

Cuando los senadores republicanos llamen a Janet Reno a rendir cuentas ante el Congreso por la redada, seguro no harán preguntas fundamentales como estas: para comenzar, ¿por qué el Servicio de Inmigración y Naturalización tiene equipos SWAT altamente entrenados? ¿A qué se dedican esos equipos día con día?

No harán esas preguntas porque toda la clase dominante apoya la plataforma "bipartidista" de cazar, golpear, encarcelar y deportar a cientos de miles de inmigrantes.

Después de la redada de Miami, los senadores republicanos se abalanzaron a preguntar ante las cámaras de TV: "¿Cómo puede pasar esto en América?" Esos hipócritas saben que en incontables pueblos y ciudades la Migra hace redadas todos los días y todas las noches, especialmente a lo largo de la frontera sur, que es una zona altamente militarizada. Lo saben porque ellos y toda la clase dominante lo apoyan, y porque en 1996 triplicaron el tamaño de la policía de la Migra.

Los agentes de la Migra han cazado, maltratado, deportado y separado de su familia a cientos de miles en los últimos años. A muchos más los paran, los cachean y los humillan simplemente porque "parecen ilegales". Millones viven con miedo de que los arresten y los deporten cuando van al trabajo o a llevar los niños a la escuela.

La Resistencia informa: "Cada año, el INS arresta a unos 4000 niños que cruzan la frontera solos; a muchos los mete en campos de detención indefinidamente y a otros los deporta". ¿Hablarán de esos niños en las audiencias del Congreso sobre Elián?

El año pasado, cuando rescataron a Elián en La Florida, devolvieron a la fuerza un bote de 400 haitianos, a sabiendas de que el 75% de la población de Haití vive en la miseria más absoluta y que el 60% de los niños están desnutridos. ¿Debatirán darle asilo a los haitianos? ¿Lloriquearán los senadores por la falta de "oportunidad" de esos niños? Naturalmente que no, porque al brutal gobierno que hace huir a los haitianos lo puso en el poder una invasión militar yanqui.

En cambio, con la revolución de 1959 Cuba se zafó de las garras de Estados Unidos y este ha tratado constantemente de volver a agarrar las riendas del país. Todo este show de hipocresía y el tratamiento preferencial que reciben los exilados cubanos esconden un violento afán de reimplantar la bota yanqui en la isla.

De un cautiverio a otro

Ahora, el caso de Elián ha desatado un gran debate de la clase dominante: cómo explotar las dificultades económicas que causó en Cuba el colapso de la Unión Soviética. Obviamente no se debate si Estados Unidos debe dominar a Cuba, sino cómo, cuándo y qué tan rápido. Unas facciones proponen seguir aislando, castigando y demonizando a Castro. Otras proponen iniciar contactos y posiblemente comercio para meter el pie más rápidamente.

A nivel oficial, todas las fuerzas de la clase dominante dicen que el embargo debe continuar. Pero los adherentes de Clinton dan a entender que el rígido aislamiento de Cuba "está beneficiando a Castro" y que la carnada de la normalización atraerá a elementos de los círculos gobernantes (especialmente de las FFAA) que serán útiles para establecer un gobierno pro yanqui en el futuro. Elián les ha servido para tener públicamente relaciones `normales' con el gobierno cubano.

Esto ha enfurecido a los gusanos de Miami, que viven con la esperanza de que todo futuro gobierno cubano salga de sus organizaciones fascistas, no de la isla.

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En cuanto a Elián, salió de Miami pero sigue preso de las riñas intestinas de la clase dominante. Un tribunal federal declaró, de forma absurda y patentemente política, que no puede salir del país hasta que los tribunales consideren una apelación de los "familiares de Miami". El padre, Juan Miguel González, también es un preso.

El objetivo de esa medida es impedir que Elián y su padre regresen a la isla, y bloquear toda interacción del gobierno de Clinton y el gobierno cubano. En Miami, en el Senado y en la campaña presidencial de Al Gore hay quienes albergan la esperanza de que con el tiempo Juan Miguel González dé la vuelta a la tortilla y resuelva quedarse en Estados Unidos. Mientras tanto, quieren aprovecharse de la carita fotogénica de Elián (ojalá con su padre al lado) para impulsar la causa de reconquistar a Cuba.

El deseo de Juan Miguel González de sacar a Elián del ambiente engusanado de la Pequeña Habana ha recibido mucho apoyo de todo el país; asimismo, muchos creen que al niño le conviene más crecer lejos del mundo mercantilizado y egocéntrico de Estados Unidos.

A la fecha, Juan Miguel sigue expresando firmemente que desea regresar a Cuba y les ha hecho pistola a los "familiares de Miami". El deseo del proletariado es que siga firme, que le haga pistola al "American Dream" y que Elián se libre de la locura imperialista que lo está estrujando.


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