Nepal: Redobla la guerra popular

Gobierno amenaza despachar al ejÚrcito

Obrero Revolucionario #1055, 21 de mayo, 2000

La guerra popular de Nepal, dirigida por el Partido Comunista de Nepal (Maoísta), entra a su quinto año de lucha por derrocar al gobierno reaccionario y construir una sociedad revolucionaria completamente nueva. El pueblo revolucionario ha combatido contra campañas de cerco y aniquilamiento; pero el PCN(M) no solo moviliza a las masas para combatir al enemigo sino para ejercer nuevas formas de poder popular. Por todo el país hay zonas guerrilleras, especialmente en la Región Occidental, donde miles de campesinos se han incorporado al ejército popular, las milicias y las organizaciones revolucionarias de las masas.

Hasta hoy la policía ha sido la principal fuerza de combate contra el ejército popular. Desde que empezó la guerra popular en febrero de 1996, ha matado a más de 1200 personas.

Ahora el gobierno contempla despachar al ejército contra la guerra popular, lo cual representa una seria escalada de la guerra contrarrevolucionaria y un reconocimiento de parte de la clase dominante de los avances de la revolución.

El 10 de mayo el periódico burgués Kathmandu Post informó que el gobierno ha decidido apostar el Ejército Real de Nepal en media docena de "distritos afectados por los maoístas". El ministro de Información y Comunicación, Jay Prakash Prasad Gupta, no dio los nombres de los distritos y se limitó a decir que están en "zonas propensas a las actividades maoístas".

Desde que empezó la guerra popular, el gobierno ha cometido toda clase de barbaridades: secuestros y ejecuciones sumarias, violaciones y desaparecidos. Miles están presos. A todo presunto "simpatizante de los maoístas" lo pueden arrestar o ejecutar.

Sin embargo, la guerra popular sigue avanzando por todo el país, especialmente en la Región Occidental: Rolpa, Rukum y Jarjakot.

El gobierno mismo admite que la guerra se extiende, que hay "focos maoístas" en 31 de 75 distritos: 17 "afectados" y 14 "muy afectados".

El Kathmandu Post informa con regularidad sobre las acciones del ejército popular: ajusticiamientos de policías y otros reaccionarios, quema de puestos policiales, captura de armas, municiones y dinero. También informa sobre acciones que cuentan con la participación de cientos de guerrilleros, lo que indica que el ejército popular crece, no solo numérica sino también orgánicamente.

Un editorial de marzo, exhortando al gobierno a "lidiar firmemente con la insurgencia", dice: "En este momento los rebeldes han logrado establecer bases de apoyo estratégicas para sus operaciones. Así, el retiro de la policía deja un vacío que ellos llenan y en el futuro podría ser difícil volver a establecer los puestos policiales".

Los avances de la guerra popular han creado una crisis para el gobierno y han desatado una intensa lucha intestina de la clase dominante sobre cómo frenarla.

En la primavera de 1999, Krishna Prasad Bhattarai, candidato del Congreso Nepalí, ganó las elecciones y estableció la Comisión de Alto Nivel para un Consenso, cuyo deber era "resolver el problema maoísta". La Comisión anunció que quería iniciar "conversaciones" con los maoístas. Simultáneamente, la clase dominante y la prensa burguesa debaten si es mejor fortalecer a la policía o mandar al ejército a combatir la guerra popular.

El 17 de marzo, apenas 10 meses después de la elección, a Bhattarai lo hizo renunciar su propio partido y lo reemplazó el ex primer ministro Girija Prasad Koirala.

Un mes después, Koirala anunció que apoyaría a la Comisión encargada de resolver el "problema maoísta" por medio del Consejo de Defensa Nacional, compuesto por el primer ministro, el ministro de Defensa y el jefe del estado mayor del ejército. Para sentar las bases para despachar al ejército, dijo: "Una vez que el Consejo de Defensa movilice al ejército, los nepaleses no tendrán que preocuparse más de los maoístas". Según la Constitución de 1990, el Consejo de Defensa Nacional tiene el poder de reglamentar al ejército, el cual está bajo control del rey.

Koirala quería mostrar que sería duro con la guerra popular. El PCN(M) declaró un "bandh armado" (paro armado) para el 6 de abril. El superintendente de policía respondió que las fuerzas del gobierno estaban autorizadas a "disparar si es necesario", declarar "zonas de motín" e imponer toques de queda donde les pareciera necesario. En vísperas del paro armado la policía arrestó por volantear y allanó las viviendas de "simpatizantes de los maoístas". El ministro del Interior, Govind Raj Joshi, anunció que el día del paro despacharía 7000 policías más en todo el país. Así y todo, el paro armado tuvo éxito.

El 3 de mayo, el ministro del Interior dijo: "Docenas de puestos policiales han quedado abandonados por ataques de maoístas en la región montañosa de la Región Centro-Occidental. Ha sido necesario trasladar bancos. Docenas de dependencias gubernamentales no han podido funcionar como deben y los funcionarios no gubernamentales han dejado de viajar a esos lugares".

Desde hace meses se ha propuesto aumentar las fuerzas policiales con la formación de una fuerza especial de 10.000 efectivos entrenados para combatir a los maoístas. Pero ahora parece que, a pesar de los esfuerzos por reforzar a la policía, el gobierno se está preparando para despachar al ejército contra la guerra popular, aunque continúa el debate interno. El 12 de mayo Koirala dijo que no movilizaría al ejército contra los maoístas, aunque agregó que "el ejército es el último recurso" y que colocaría unidades del ejército en 75 distritos del país por razones de seguridad y "en caso de desastres naturales o calamidades".

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El Partido Comunista de Nepal (Maoísta), dirigido por el Camarada Prachanda, viene preparando a sus cuadros, al ejército popular y a las masas revolucionarias para encarar los nuevos desafíos, ideológica, política y militarmente. Paralelamente, aumentan las acciones contra las fuerzas del gobierno y siguen creciendo las zonas de poder popular.

Aproximadamente dos millones de personas viven en zonas donde se ha expulsado al viejo poder y empieza el poder popular. Estas todavía no son bases de apoyo, pero la meta es desarrollarlas por medio de la guerra y de que las masas tomen cada vez más el poder en sus propias manos. En las zonas guerrilleras, dirigidas por el PCN(M), las masas están construyendo nuevos órganos de poder, y defendiendo y extendiendo su territorio con armas arrancadas al enemigo. Esto sucede principalmente en la Región Occidental, aunque también hay fuertes zonas guerrilleras en el oriente, donde grandes olas de masas se unen a la guerra popular.

Los revolucionarios de Nepal saben que el camino maoísta de la guerra popular es un proceso prolongado y tortuoso, que tendrá vueltas y revueltas. El enemigo concentra sus fuerzas para llevar a cabo campañas de cerco y aniquilamiento para recuperar el poder. En respuesta, el ejército popular lucha para defender o reestablecer el poder popular. A veces tiene que abandonar la zona. Pero cuando eso sucede el enemigo tiene que salir a perseguir al ejército popular y, por tanto, dispersar y descentralizar sus fuerzas, lo cual permite a las masas recuperar el poder local. Así es como se está dando el proceso de revolución/contrarrevolución, restauración/contrarrestauración.

La entrada del ejército en la contienda representaría una fuerte escalada de la guerra contrarrevolucionaria.

La policía ya ha cometido miles de crímenes contra el pueblo. Una delegación de Amnistía Internacional hace unos meses hizo constar que el gobierno está cometiendo terribles violaciones de derechos humanos. En febrero, un funcionario de la ONU acusó a la policía de asesinatos extrajudiciales de maoístas y de desaparecer a los presos. El imperialismo estadounidense y el expansionismo de India ayudan, tras bastidores, a la campaña genocida del gobierno de Nepal. Los gobiernos reaccionarios de Israel, Sri Lanka y Perú también están involucrados. El secretario del Exterior de Inglaterra, Robin Cook, estuvo en Nepal hace poco y anunció que tuvo conversaciones con funcionarios del gobierno sobe la "insurgencia maoísta".

Los camaradas de Nepal están inspirando a los pueblos del mundo con su lucha por la defensa y aplicación del marxismo-leninismo-maoísmo. Están derramando sangre por la causa del pueblo y derrotando las campañas de cerco y aniquilamiento. Su lucha es nuestra lucha, y ahora que el ejército de Nepal amenaza con entrar en el conflicto, es más urgente que nunca que los pueblos del mundo apoyen la guerra popular de Nepal.


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