13 de febrero de 2001: Cinco años de guerra popular

La guerra popular de Nepal:
Informe desde el campo de batalla

Parte 1: El nuevo poder popular

De The Worker

Obrero Revolucionario #1088, 28 de enero, 2001, en rwor.org

En febrero se celebra el quinto aniversario del inicio de la Guerra Popular de Nepal.

El 13 de febrero de 1996, bajo la dirección del Partido Comunista de Nepal (Maoísta), miles de hombres y mujeres lanzaron ataques armados. Ese fue el toque de clarín de una nueva guerra popular maoísta que apunta a barrer el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático. El PCN (Maoísta) aplica la estrategia maoísta de la guerra popular prolongada: establecer bases de apoyo en el campo a fin de rodear las ciudades, conquistar el poder en todo el país y establecer la república de nueva democracia, que es un paso hacia la construcción de una nueva sociedad socialista, como parte de la revolución proletaria mundial.

La guerra popular de Nepal ha logrado grandes avances en cinco años: ha construido el ejército popular y asestado serias derrotas militares al gobierno reaccionario; se ha conectado profundamente con el pueblo y ha forjado organizaciones revolucionarias con la participación de campesinos, mujeres, estudiantes y otros sectores. En vastas zonas del país, sobre todo en los distritos de Rolpa y Rukum en la Región Occidental, ha expulsado a los opresores, las autoridades y la policía, lo cual creó un vacío de poder. En esas zonas, según el PCN (Maoísta), dos millones de personas participan en organizaciones embrionarias del nuevo poder popular.

A continuación reproducimos la primera parte del "Informe desde el campo de batalla" del número de octubre 2000 de The Worker, una publicación del Partido Comunista de Nepal (Maoísta).

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Comités populares ejercen el poder

En el quinto año de la histórica guerra popular se ha expandido y consolidado una forma elemental de bases de apoyo en los distritos de Rolpa, Rukum, Jajarkot y Salyan de la Región Occidental, donde los comités populares ejercen abiertamente el poder. El detallado informe y rueda de prensa de un grupo de destacados periodistas que el partido invitó a un mitin multitudinario el 26 de agosto en la aldea de Korchawang (a apenas tres horas de camino a pie de Liwang, la capital del distrito de Rolpa) asombró al gobierno reaccionario, pues divulgó el hecho de que los comités populares revolucionarios funcionan como embriones del gobierno de Nueva Democracia en esas zonas: dirigen actividades políticas, económicas, sociales, culturales y educativas, además de encargarse del ejercicio de los órganos coactivos del poder, como las fuerzas armadas, tribunales y cárceles populares (desde luego estas son móviles). Esos avances se dan en el marco del llamado del partido a partir de 1998 de marchar hacia la creación de bases de apoyo.

Durante el Quinto y Sexto Plan, se han logrado saltos cualitativos en las estructuras militares y administrativas de esas bases de apoyo embrionarias. Para la expansión y consolidación de esas bases de apoyo provisionales, y su transformación en bases de apoyo relativamente estables, es necesario aumentar y elevar el poderío militar de las fuerzas armadas populares.

Cabe notar que en un principio se creó un vacío de poder al expulsar a los agentes locales del estado reaccionario y destruir su poderío militar, concentrado en los cuarteles distritales. El ejército popular revolucionario aprovechó esa situación: atacó y destruyó los pocos puestos policiales que quedaban, lo cual provocó que las fuerzas policiales reaccionarias abandonaran los puestos en la mayoría de las aldeas. Por ejemplo, en Rolpa quedan ocho de 39 puestos policiales, en Rukum quedan seis de 28 y en Jajarkot quedan seis de 15. En vez de patrullar las aldeas, patrullan desde aviones y de vez en cuando lanzan ataques por sorpresa en los cuales concentran fuerzas policiales y fuerzas especiales. De hecho, la situación ha llegado a tal extremo que en algunos casos los policías ni duermen en el puesto; al atardecer se esconden entre los cultivos de maíz o en una aldea. Inclusive se valen de escudos humanos para salvarse de los ataques del ejército popular, como hicieron en el ataque de gran envergadura contra la fuerza policial de la aldea Panchkatia en el distrito de Jajarkot, con un saldo de ocho civiles muertos, además de considerables bajas de las fuerzas policiales reaccionarias.

Los exitosos ataques y emboscadas lanzados por las fuerzas armadas populares, así como la baja moral de la policía, han provocado muchas deserciones de las fuerzas armadas del gobierno. Se informa que grandes cantidades de policías han pedido licencia o han huido de los campamentos de entrenamiento. Hace unos meses, 60 policías huyeron del campamento de entrenamiento de Pyuthan (que colinda con el distrito de Rolpa). En lo que va del año, han tenido que multar a 83 policías y ocho inspectores por desobedecer órdenes de ir a la Región Occidental, y dos inspectores renunciaron. La situación se ha agravado debido a riñas intestinas y a una serie de malentendidos entre las fuerzas policiales y las fuerzas militares del gobierno reaccionario en el proceso de reprimir a las fuerzas armadas populares.

En contraste, las fuerzas armadas populares se han fortalecido en todos los renglones: ha habido un gran ingreso a las milicias populares y el partido ha tenido que luchar duro con los jóvenes para que se esperen hasta cumplir los 18 años para incorporarse al ejército popular. Desertores de la policía y las fuerzas militares del gobierno se han unido a las fuerzas armadas populares. Está el ejemplo del camarada Ramesh de Rolpa, quien abandonó el ejército monárquico, ingresó a las fuerzas armadas populares y cayó mártir. Las fuerzas guerrilleras populares han alcanzado el nivel de organización de compañías y es común que se organicen fuerzas especiales para realizar grandes operativos. En la Región Occidental funcionan compañías provisionales del ejército guerrillero popular, es decir, en algunas regiones la guerra popular ha pasado de guerra de guerrillas a guerra de movimientos.

Actualmente las medidas de seguridad de las bases de apoyo embrionarias son formidables: los comités populares tienen cárceles móviles, campamentos de trabajo, etc. Por primera vez se ha logrado canjear policías y funcionarios del gobierno corruptos por desaparecidos. Por ejemplo, las fuerzas populares capturaron a Thule Rai, un oficial de las fuerzas policiales y se lo detuvieron por tres meses; lo dejaron en libertad (ileso) a cambio de la libertad del camarada Dev. Gurung, un dirigente central del partido. Asimismo, detuvieron al ex ministro Reg. Bahadur Subedi y su hijo, quienes pasaron dos meses en un campamento de trabajo por sus actividades contra la guerra popular. En otro caso, una autoridad docente del distrito de Rolpa purga una sentencia por delitos de corrupción en un campamento de trabajo popular.

A la par con la destrucción de la vieja base de poder reaccionaria y su repliegue militar (que es el aspecto principal durante el período de la guerra), los comités populares han dado un salto en las actividades de construcción. Actualmente en la Región Occidental, el Director de los Comités Populares Unidos supervisa el ejercicio del poder popular en cuatro niveles: comités populares de subregión, de distrito, de aldea y de delegación. El Comité Popular Unido de Aldea es el principal organismo de administración; por lo general, consta de tres delegaciones. El Comité de Delegación tiene de seis a siete miembros: dos representantes de los proletarios o la clase obrera, dos o tres representantes de los campesinos pobres, y uno o dos representantes de otras capas de la pequeña burguesía. Por lo general, el Comité de Aldea tiene 11 miembros. Antes se nombraban por consenso en una asamblea popular, pero hoy se celebran comicios generales, en los cuales participan inclusive cuadros rebeldes de partidos parlamentarios como el Congreso Nepalés, el Partido Unido Marxista-Leninista y el partido Rastriya Prajatantra, lo cual preocupa muchísimo a las fuerzas reaccionarias. Los Comités Populares Unidos dirigen varios departamentos, por ejemplo, el departamento administrativo, económico, social y cultural, de educación, etc.

El departamento de administración se encarga de litigación, tierra, negocios, asuntos financieros y los tribunales populares. Se cobra una cantidad mínima por cualquier trámite. Se distribuyen tierras expropiadas y propiedades de los terratenientes y funcionarios del gobierno al pueblo para que las trabaje en forma cooperativa. Las mujeres también reciben escrituras de propiedad, y ese hecho las ha animado mucho y ha aumentado su productividad económica.

En el trabajo económico, se fomenta la autosuficiencia: movilizar los recursos y la fuerza laboral locales, sembrar y recolectar leña y forraje colectivamente para estimular el espíritu comunitario y dedicar más tiempo al trabajo productivo. Se ha logrado mayor rendimiento con formas nuevas y más eficientes de cultivar la tierra, así como nuevas variedades de cultivos. Las industrias artesanales producen calcetines, guantes, suéteres, chales, sábanas, bolsas, etc., para las masas, particularmente las fuerzas armadas populares. Una fábrica produce papel para el trabajo administrativo y la litigación. Se ha juntado dinero para un sistema bancario móvil que da préstamos a corto plazo con tasas de interés bajas para pequeños negocios y proyectos. Además se juntan fondos no monetarios, como semillas y otros productos, por temporada. Se cobran impuestos a la materia prima que se exporta de las zonas, tales como hierbas, madera, colofonia y aguarrás. Se fomenta la avicultura, la cría de ganado o industrias artesanales en cada hogar. Por ejemplo, en Rolpa, la organización de mujeres planteó que "cada unidad produzca".

En la esfera social operan cambios trascendentales que están barriendo las tradiciones feudales de siglos. Las nuevas prácticas culturales de que las viudas se vuelvan a casar, matrimonio entre castas, matrimonio por amor y el divorcio suplantan los matrimonios opresivos. No se permiten el maltrato a la mujer, el consumo excesivo de alcohol, la poligamia ni el juego. Asimismo, se han limitado los ritos no científicos como los ritos menstruales, las restricciones a las viudas, tabúes y celebraciones. Se han adoptado nuevas prácticas culturales como las celebraciones del 1 de Mayo, el Día Internacional de la Mujer (el 8 de marzo), el Día de los Mártires, los natalicios de Marx, Lenin y Mao. Los jóvenes desempleados, que antes se metían a la delincuencia, han encontrado una vida con propósito al incorporarse a las fuerzas armadas populares o participar en el poder o en actividades económicas productivas. Equipos culturales progresistas fomentan una nueva cultura progresista, antifeudal, antiexpansionista y antiimperialista.

En las esferas de la educación y la salud, se han lanzado campañas de alfabetización e higiene. Se han eliminado los cursos obligatorios de sánscrito, así como el himno nacional que alaba a la monarquía. Se han desmantelado las escuelas particulares y los Comités Populares Unidos supervisan las escuelas públicas; como consecuencia tanto los maestros como los alumnos son más cumplidos, y las escuelas cuentan con una mejor administración y son más progresistas que las escuelas de otros distritos.

En cuanto a obras públicas, los Comités Populares Unidos movilizan a las masas y los recursos de cada zona para hacer canales de riego; encargarse del abastecimiento de agua; construir puentes, carreteras y edificios; y hacer las reparaciones necesarias. Prácticamente todas las nuevas carreteras tienen nombres de mártires locales. Ninguna ONG [Organización No Gubernamental] ni OING [Organización Internacional No Gubernamental] funciona en esas zonas, pues las han desenmascarado y expulsado. Como consecuencia, la mayoría de los agentes locales del gobierno reaccionario, sus familias y otra gente desalentada que huyeron de las aldeas hacia las capitales de los distritos ahora empiezan a regresar.

La correcta aplicación de la línea de masas ha ganado el amplio apoyo de las masas y eso a su vez ha fortalecido la potencia de fuego de las fuerzas armadas del pueblo. En la Región Occidental en particular, existe un plan equilibrado de desenvolvimiento de las acciones militares y el trabajo de masas. Las exitosas acciones armadas contra las fuerzas armadas reaccionarias han atizado las actividades de las masas y estas, a su vez, han creado condiciones favorables para los ataques armados. Eso ha permitido elevar la guerra popular a través de los esfuerzos subjetivos.

Sin embargo, se debe mencionar que aunque se habla mucho de nueva "construcción" en las bases de apoyo embrionarias, el partido ha advertido que la "destrucción" del viejo estado (en lo militar y lo no militar) continuará siendo el aspecto principal de las actividades de las fuerzas revolucionarias por mucho tiempo.

Continuará.


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