Resistencia de presos en Turquía

Mueren en huelga de hambre contra penales infrahumanos

Obrero Revolucionario #1102, 13 de mayo, 2001, en rwor.org

Los presos políticos revolucionarios de Turquía siguen librando una valiente lucha de vida o muerte contra el gobierno y sus amos imperialistas. Centenares de presos, junto con familiares y simpatizantes, están en huelga de hambre para protestar contra los nuevos penales con celdas de aislamiento, conocidos como penales tipo F. Hasta la fecha han muerto 20 y se informa que muchos más están a punto de morir.

La huelga de hambre empezó en octubre. Además de la abolición de los penales tipo F, demanda que se ponga fin a la opresión del pueblo curdo; a los tribunales de seguridad estatal, los cuales condenan injustamente a los presos políticos; y a las "reformas económicas" impuestas por el Fondo Monetario Internacional, las cuales causan gran sufrimiento para las masas.

Los presos políticos se encuentran en las mazmorras de la dictadura debido a la fascista ley "antiterrorista", con la cual meten a los revolucionarios a la cárcel años por el simple hecho de ser miembro de muchas organizaciones proscritas. La "prueba" podría ser poseer un volante. La tortura, las agresiones a las presas y otros atropellos son diarias en las cárceles de Turquía (según documentación de las organizaciones de derechos humanos).

La lucha de los presos y sus simpatizantes ha arrojado luz sobre la brutalidad del gobierno turco contra los presos. Varios de los que participan en la huelga de hambre viven en una casa en un tugurio de Estambul. Una joven de 22 años solo ha tomado azúcar, sal y jugo de limón desde hace 170 días; le dijo a la prensa: "Me uní a la huelga para que el mundo entero viera lo que está pasando. Queremos impedir que les quiten los derechos a los presos y que los pongan en aislamiento".

En diciembre, las fuerzas de seguridad lanzaron un sanguinario ataque contra los presos políticos de 20 penales para trasladarlos a los penales tipo F. Dejaron 30 muertos y cientos de heridos. El gobierno bloqueó la salida de información de los penales, pero Amnistía Internacional ha documentado muchas de las acusaciones de los familiares y simpatizantes de los presos sobre golpizas y aislamiento en los nuevos penales.

El informe de Amnistía Internacional dice que los presos pasan días enteros sin contacto humano, "aparte de los carceleros que pasan lista y aprovechan la ocasión para golpearlos". Un médico de un grupo que vio a unos presos dijo: "Vimos que los han quemado y golpeado; tienen moretones y cicatrices por toda la cara. No nos permitieron examinarlos, así que no pudimos presentar informes sobre la tortura".

La lucha contra las celdas de aislamiento

Los presos tienen una larga y heroica tradición de lucha contra la dictadura. Cuentan con el apoyo del pueblo oprimido y, a su vez, la resistencia de los presos fortalece la lucha popular. Los revolucionarios maoístas del Partido Comunista de Turquía (Marxista-Leninista) (TKP [ML]) están en las primeras filas de la lucha en los penales; en el campo, sus camaradas, unidos a los campesinos, siguen librando una lucha armada revolucionaria contra el gobierno. El TKP (ML) participa en el Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI).

El gobierno de Turquía lleva muchos años tratando de aplastar la resistencia y el espíritu revolucionario de los presos, pero siempre ha fracasado. A comienzos de la década pasada empezó a trasladarlos de los penales donde viven en pabellones abiertos a pequeñas celdas de aislamiento.

Los presos y sus simpatizantes los llaman "celdas de la muerte". El Comité para Parar la Represión de los Presos Políticos, con sede en Londres, las describió: "Las celdas son diminutas: solo tienen suficiente espacio para camas y una mesa, y los presos tienen que ducharse sentados sobre el inodoro. En algunas celdas hay televisores, pero las autoridades los controlan, es decir, los presos no pueden decidir qué mirar ni cuándo. No hay patios de recreo ni biblioteca ni comedor. En las fotos se puede ver que no tienen ventanas externas y que no entra luz natural. Así que solo habrá luz artificial, que también estará bajo el control de las autoridades. Cada celda tiene una puerta que lleva a un patio de muros altos que mide 16 metros cuadrados. Supuestamente a los presos les permitirán estar en el patio una hora al día, pero en la práctica lo decidirán los guardias. Las puertas de las celdas estarán cerradas de día y de noche, y la comida se entregará por las puertas o debajo de ellas".

En 1991, los presos se opusieron con valentía al plan de trasladarlos. Unos 17 presos perdieron la vida en ese enfrentamiento, mas su causa inspiró apoyo popular y el gobierno tuvo que retroceder con la cola entre las patas. Luego en 1996, cuando el gobierno volvió a anunciar la imposición de las celdas de aislamiento, los presos se levantaron en masa y empezaron una huelga de hambre; el gobierno nuevamente tuvo que retroceder.

El año pasado estallaron nuevas batallas. En julio, las fuerzas del estado atacaron a los presos del penal Burdur con granadas de humo, gas lacrimógeno y gas neurotóxico, y tumbaron muros con aplanadoras. En octubre, centenares de presos políticos por todo el país se lanzaron a la huelga de hambre.

El ataque sanguinario contra los presos

El 19 de diciembre, una enorme fuerza militar de la policía, el ejército y el nefasto "Equipo Especial" realizó un vil y cobarde ataque contra 20 penales. Abrieron huecos en los muros con aplanadoras y dispararon sin advertencia.

Los presos políticos se defendieron heroicamente; en algunos penales la resistencia duró varios días. Una presa que sobrevivió dijo: "Nos vieron ponernos de pie y abrieron fuego. Luego soltaron toda clase de bombas, granadas de humo, bombas de sonido, gas lacrimógeno y gas pimienta. Les contestamos con lemas e insultos. Nos gritaban: `Ríndanse o vamos a matarlos a todos'. Les contestamos: `Vengan a matarnos si quieran, pero nunca vamos a rendirnos'".

El Comité para Parar la Represión de los Presos Políticos informó: "Los presos construyeron barricadas y se defendieron con armas hechas a mano. Fabricaron máscaras antigás (de botellas de refresco), hondas y cocteles molotov. Repelieron a las fuerzas de seguridad varias veces y les causaron bajas, a pesar de su abrumadora superioridad numérica y de que bloquearon toda comunicación entre los presos y la población civil con helicópteros Sikorsky".

El gobierno corrió a tapar el ataque con un torrente de mentiras y tergiversaciones. Lo llamó "Operativo Restaurar la Vida" ¡y anunció que su meta era "salvar la vida" de los presos! Negó tajantemente que los presos murieran a manos de las fuerzas de seguridad; dijo que "se prendieron fuego" a sí mismos.

El Comité para Parar la Represión de los Presos Políticos de Turquía ha brindado información de testigos oculares: "Fueron ellos [las fuerzas de seguridad] quienes subieron al techo de la Prisión Bayrampasa de Estambul y derramaron gasolina por un hueco que abrieron en el dormitorio de las reclusas (Unidad 4, Edificio C). Una presa que salió en camilla dijo que quemaron vivas a seis compañeras, y las enfermeras que atendieron a las heridas lo confirmaron. De hecho, los soldados tenían una lista y fotos de presas fichadas para matarlas".

Una presa que estaba en Bayrampasa durante el ataque dijo: "El incendio se extendió rápidamente a todo el dormitorio. Las camas y demás muebles estallaron en llamas. No podíamos respirar por las bombas y el humo. Estaba como un horno y el pelo se empezó a quemar. Como habíamos bloqueado la puerta no pudimos saluir. Por fin logramos abrirla... y los que todavía estaban en pie sacaron a los demás. [Los soldados] tenían cañones de agua y hubieran podido apagar el incendio, pero solo nos miraban".

Un preso del penal de Gebze (en la ciudad de Izmit) dijo: "Reclamamos que llevaran a los heridos al hospital, pero no sacaron a nadie hasta que terminó el operativo de 10 horas... Al final, los soldados se pusieron a golpearnos con todo lo que tenían a la mano".

La lucha continúa

En el operativo del 19 de diciembre, el gobierno logró trasladar a centenares de presos políticos a los penales tipo F. Pero no quebrantó la voluntad de los revolucionarios, quienes perseveran en su heroica resistencia a pesar de la crueldad del aislamiento, las golpizas y la tortura.

La actual lucha de los presos coincide con una gran crisis para la clase dominante de Turquía. Al gobierno lo sacude una serie de escándalos de corrupción y la economía va a pique. Han tenido que pedir "paquetes de rescate" de billones de dólares del Fondo Monetario Internacional y otras instituciones financieras para evitar un colapso; pero esos préstamos solo apretarán la dominación imperialista.

La lucha de los presos políticos ha inspirado huelgas de hambre, marchas de protesta y otras acciones de solidaridad en Turquía y otros países. El 1º de Mayo, más de 20.000 personas marcharon por las calles de Estambul a pesar de la represión y expresaron solidaridad. Corearon lemas de apoyo al TKP (ML).

Después del ataque del 19, el Comité para Parar la Represión de los Presos Políticos de Turquía informó: "Hubo manifestaciones contra el vil ataque del gobierno y batallas campales contra la policía y los fascistas Lobos Grises en Ankara, Estambul, Adana, Izmir y otras ciudades. Los jóvenes y los familiares de los presos jugaron un papel clave, y animaron a muchos más a unirse y atacar los carros blindados de la policía con piedras y cocteles molotov. En la plaza Taksim de Estambul, 2000 personas libraron una batalla campal de hora y media... El jefe de la policía de Estambul informó que el 20 de diciembre el Ejército de Liberación de los Obreros y Campesinos de Turquía, dirigido por el Partido Comunista de Turquía (Marxista-Leninista), emboscó nuevamente a las fuerzas de seguridad en Okmeydani, una villa miseria de Estambul. Atraparon una patrulla e hirieron a dos policías. Asimismo, atacaron el local de los odiados Lobos Grises, y dejaron a uno muerto y a dos gravemente heridos".

En Europa, ocuparon las oficinas del Parlamento Europeo en Berna, Suiza, y de la Comisión Europea en Londres. En Londres, un grupo de manifestantes de Turquía pararon el London Eye, una enorme noria que atrae a montones de turistas. En Estados Unidos, los inquilinos del proyecto habitacional Cabrini Green de Chicago firmaron una manta de solidaridad con los presos políticos, que dice: "¡De Cabrini a Turquía, Viva el internacionalismo proletario! ¡Un saludo rojo en memoria de los camaradas caídos!".

En una declaración a los presos políticos fechada 28 de diciembre de 2000, el Comité del Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI) decía: "La clase dominante de Turquía, con el apoyo de sus amos imperialistas, quiere consolidar el estado y aplastar los sentimientos y la lucha revolucionarios de las masas oprimidas... pero ustedes transformaron ese sueño en pesadilla de los reaccionarios y capituladores. Su justa lucha ha animado a las masas, ha inspirado a miles de jóvenes que despiertan a la vida política. Su lucha sirve a la guerra popular de Turquía y acelera la causa para tumbar del poder a los reaccionarios e imperialistas. A nivel mundial ha contribuido a izar la bandera de la resistencia, que con urgencia tiene que desplegarse más en muchas partes del mundo.

"El MRI se siente muy orgulloso de que uno de sus partidos, el Partido Comunista de Turquía (Marxista-Leninista), jugó un papel importante y central en el inicio y en la dirección de esta lucha con una línea correcta y con perseverancia revolucionaria... Camaradas, su lucha le ha asestado al enemigo una derrota política e ideológica. Las bombas, los helicópteros y los fusiles del estado turco fracasaron, mientras que la audaz lucha y confianza inquebrantable de las masas y de nuestra causa comunista avanzaron. Tenemos plena confianza de que seguirán luchando para convertir las prisiones de Turquía en luminosas trincheras de combate. Las masas revolucionarias y los partidos y organizaciones maoístas de vanguardia sacan inspiración de su lucha y se yerguen hombro a hombro con ustedes".


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