Yuntang, China

Policía antimotín abre fuego contra campesinos rebeldes

Obrero Revolucionario #1102, 13 de mayo, 2001, en rwor.org

Yuntang, China: Unos 1400 campesinos de la aldea de Yuntang llevan tres años en pie de lucha contra el gobierno, sin pagar los altísimos impuestos, que consideran ilegales. Las autoridades los han tildado de "banda criminal". Para prevenir ataques policiales, los aldeanos construyeron una puerta de hierro con candado a la entrada a la aldea e impidieron el paso de vehículos oficiales.

En la madrugada del 18 de abril, 600 policías antimotín, armados con rifles, pistolas y aguijones eléctricos para arrear ganado, penetraron la puerta de defensa y se pusieron a allanar casas. Frente a la primaria, se enfrentaron con centenares de campesinos airados y abrieron fuego.

Los aldeanos cuentan que los policías apuntaron a las piernas, pero cuando ellos se defendieron con piedras y palos, tiraron a matar. El salvaje ataque dejó dos muertos, un paralítico y 38 heridos.

Esta nueva batalla campal entre campesinos rebeldes y el gobierno pone de relieve una vez más que la restauración del capitalismo en China ha hundido a centenares de millones del pueblo en la miseria.

Por más de 25 años, China fue un país socialista guiado por los intereses del pueblo; pero en 1976, después de la muerte de Mao Tsetung, un nuevo gobierno dirigido por Deng Xiaoping tomó las riendas, tumbó el socialismo, restauró el capitalismo, y abandonó el camino socialista de eliminar la desigualdad y la opresión. Hoy en la China capitalista, se está ensanchando la brecha entre ricos y pobres, ciudad y campo, y hombres y mujeres, y todas las disparidades y desigualdades de la sociedad de clases han aumentado. Nuevamente, China está bajo la bota de potencias extranjeras y ha abierto la puerta a inversionistas imperialistas, que conseguirán jugosas ganancias gracias a la mano de obra barata y talleres de hambre por todo el país.

Las autoridades ejercen un estricto control de la información y callan las luchas contra el gobierno. A veces se filtra la noticia de una rebelión de miles de campesinos semanas o meses después. Muchas confrontaciones ni reciben una mención en la prensa internacional. Pero todo indica que existe una situación muy tensa en vastas regiones del campo, con crecientes luchas contra el desempleo, los impuestos, la corrupción, la falta de servicios de salud, y el deterioro económico y social. No cabe duda de que centenares de miles de campesinos chinos están demostrando la verdad de lo que dijo Mao: "Donde hay opresión, hay resistencia".

Rebeliones campesinas

La mayoría de los chinos viven en el campo y su situación es muy parecida a la de los campesinos de Yuntang, que cultivan arroz. Si bien algunos sectores de la economía han crecido debido a nuevas inversiones, los ingresos de los campesinos no aumentan y su situación es cada vez más difícil y ha prendido grandes rebeliones.

Yuntang queda en la provincia de Jiangxi, que tiene una larga tradición de rebeliones campesinas. Fue la cuna del Ejército Rojo de Mao, que el 1º de agosto de 1927 movilizó a docenas de miles de combatientes y le arrebató Nanchang al ejército de Chiang Kai-shek durante la revolución china. Además, en Jiangxi se inició la histórica Gran Marcha.

La ira popular por los impuestos y la corrupción ha ardido en Yuntang por muchos años pero en 1998, el aumento de impuestos en un 30% a $36 por parcela (menos de la décima parte de una hectárea), fue la gota que colmó el vaso. Si hubiera sido un año de buenas cosechas, habría sido muy pesado, pues la tierra de cultivo de una familia no pasa de una hectárea y con suerte saca algo de ganancia. Pero encima de todo, el río Yangtze se desbordó y se perdió prácticamente toda la cosecha. Así que no pagaron los impuestos. En 1999, hubo otro aumento y les dijeron que además tenían que pagar la deuda del año anterior. No lo hicieron.

Los campesinos dicen que los nuevos aumentos de impuestos los dejarían en la quiebra: cada familia recibe una décima de hectárea por persona. Después de pagar el impuesto, los fertilizantes y el riego, les quedaría una ganancia anual de menos de $22.

En febrero de 1999, llegaron a la aldea en cuatro camiones policías y funcionarios del gobierno, pero los repelió una muchedumbre enardecida. En octubre, arrestaron a tres aldeanos que trabajaban a poca distancia de Yuntang en la ciudad de Yingtan, pero tuvieron que dejarlos en libertad cuando los campesinos bloquearon la carretera y rodearon el auto del alcalde. En julio, unos 600 policías llegaron a la aldea, pero nuevamente los repelió una muchedumbre airada.

En abril de este año, el presidente de China, Jiang Zemin, anunció una nueva campaña de "mano dura" contra la oposición. Arrestaron a cinco presuntos líderes de los campesinos rebeldes de Yuntang, entre ellos Su Guosheng. Un aldeano le dijo a un reportero: "La campaña de mano dura empezó el 14 de abril; unos 1000 policías armados llegaron en autobús y sellaron la aldea". Su Xifeng, la hija de Su, dijo que le tendieron una trampa: unos tipos del gobierno lo convencieron de acompañarlos a la orilla del río con el pretexto de enseñarle un sitio para una nueva central de energía; ahí más de 20 policías lo emboscaron, lo arrastraron a una lancha y se lo llevaron. Al día siguiente, lanzaron el ataque contra Yuntang.

Después ocuparon la aldea y dieron la orden de enterrar a los dos campesinos asesinados, Yu Xinguang de 38 años y Yu Xinquan de 22, pero los aldeanos no quisieron entregarlos, pues los cadáveres, junto con un montón de casquillos que recogieron, les servirían de pruebas del ataque policial.

Un periodista estadounidense pudo llegar a Yuntang y entrevistar a unos aldeanos; en respuesta, las autoridades pusieron retenes en la carretera y bloquearon toda información de la lucha. Cuando otro periodista estadounidense quiso entrar a la zona, lo regresaron a Beijing en el primer vuelo.

La policía selló la aldea y no permitió que los aldeanos salieron sino para ir a los hospitales donde estaban internados sus parientes heridos en el ataque. Un aldeano le dijo a un reportero por teléfono: "Acordonaron la aldea; no respetan los derechos humanos y nos niegan la libertad. Todo mundo tiene miedo porque no sabemos qué va a pasar. A lo mejor regresan y arrestan a más gente".

Desde la aldea sitiada, los campesinos dieron a conocer su pliego petitorio: libertad para Su Guosheng, indemnización por los dos muertos, atención médica gratuita para los heridos y el despido de un funcionario del condado de Yujiang que ha cobrado impuestos altísimos por muchos años.

La rebelión crece

La situación en Yuntang forma parte de un panorama de rebelión en el extenso campo chino, donde en los últimos años centenares de miles de campesinos se han levantado contra el gobierno.

En agosto pasado, en un condado de la misma zona, 20.000 campesinos armados con palos rodearon el palacio municipal y protestaron contra los impuestos. Según fuentes oficiales, el gobierno despachó 2000 milicianos, que arrestaron a varias docenas de campesinos. Les tomó cinco días controlar la situación. La rebelión se regó a otras aldeas, donde los campesinos rompieron vidrios y atacaron las residencias de las autoridades.

De acuerdo a un reportaje de agosto de 1997, en unos pocos meses, 500.000 campesinos de 270 ayuntamientos y aldeas de más de 50 condados de las provincias de Hunan, Hubei, Anhui y Jiangxi hicieron marchas y manifestaciones, y presentaron sus reclamos a las autoridades. En algunas zonas estallaron motines.

De mayo a agosto de 1997, hubo grandes motines con la participación de 200.000 campesinos en más de 80 ayuntamientos y aldeas de la provincia de Hunan. En Jiangxi, 100.000 campesinos se amotinaron en más de 70 ayuntamientos y aldeas. En muchos lugares, tomaron edificios del gobierno y del Partido Comunista. En un condado, 800 campesinos atacaron la dependencia de seguridad pública; el enfrentamiento con soldados y policías duró 70 horas. En general, centenares de miles de campesinos han celebrado manifestaciones, atacado y tomado edificios gubernamentales y del Partido Comunista, parado trenes, luchado contra la policía y, en algunas ocasiones, han tomado armas y municiones.

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La restauración del capitalismo en China ha ensanchado la brecha entre ricos y pobres, y especialmente entre los citadinos y los campesinos pobres (las dos terceras partes de la población).

La China socialista logró grandes avances en cuanto a reducir la brecha entre la ciudad y el campo, y eliminar todas las desigualdades de la sociedad. Pero hoy, China es capitalista, e impera el salvajismo del mercado libre y el afán de lucro; eso ha hundido al pueblo en la miseria y creado una situación explosiva en que millones de obreros y campesinos están comprobando con sus acciones lo que dijo Mao: "¡Es justo rebelarse contra los reaccionarios!".


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