Crisis gubernamental, renuncia del primer ministro

Nepal: La guerra popular
vs. el ejército real

Obrero Revolucionario #1112, 29 de julio, 2001, en rwor.org

Desde el 1 de junio, el día en que el rey y ocho miembros de la familia real de Nepal fueron asesinados, la guerrilla maoísta ha escalado los ataques contra las fuerzas del gobierno. Realizó una serie de ataques a puestos policiales que han dejado docenas de muertos y muchos prisioneros de guerra. Un paro nacional, conocido como bandh, paralizó ciudades por todo el país. La guerrilla ha atacado a la policía, soldados, bancos y politiqueros reaccionarios. Los nuevos ataques se suman a tres ataques de gran envergadura en abril, que dejaron más de 40 policías muertos (ver relato de testigo ocular en este número, página 8). El gobierno está hundido en crisis y por primera vez ha entrado a la guerra directamente el Ejército Real Nepalés contra el ejército popular del Partido Comunista de Nepal (Maoísta).

Los siguientes informes son de la prensa nepalesa y occidental. No podemos responder de su autenticidad, pero pintan un retrato de una escalada de la guerra popular.

El 7 de julio, la víspera del cumpleaños del rey Gyanendra, que remplazó al rey asesinado, los maoístas atacaron tres puestos policiales; mataron 41 policías y tomaron 12 prisioneros. Fue la mayor cantidad de bajas policiales desde que empezó la guerra popular en febrero de 1996.

En el distrito Lamjung, a 200 kilómetros al oeste de la capital Katmandú, la guerrilla atacó un puesto policial y mató 20 policías y un inspector. El Oficial de Distrito a Cargo (ODC) de Lamjung le dijo a la prensa: "Como a las 2 de la mañana un grupo numeroso de maoístas atacó el puesto policial de la aldea Bichaur que tenía 24 policías. El enfrentamiento duró más de dos horas, y la gran cantidad de maoístas los abrumó". Uno de los sobrevivientes dijo que 500 maoístas atacaron desde dos flancos, destruyeron el puesto policial con bombas y que todos los policías murieron o se rindieron. Un trabajador del correo le dijo al Kathmandu Post: "Cada cinco minutos los rebeldes lanzaban una bomba contra el puesto policial".

En Taruka, distrito de Nuwakot, a 100 kilómetros al noreste de Katmandú, el ataque maoísta dejó 10 policías muertos y tres heridos. Las autoridades dicen que los maoístas instaron a rendirse, pero cuando rehusaron, atacaron y destruyeron el puesto policial. El ataque ocurrió a las 10:45 de la noche y duró hora y media. De 12 policías solo dos sobrevivieron.

El tercer ataque ocurrió en Wami Taxar, Gulmi, a 270 kilómetros al suroeste de Katmandú, donde murieron nueve policías y un subinspector. El parte de guerra policial señala que entre 200 y 300 maoístas atacaron como a las 8 de la noche y que los casi 30 policías se rindieron cuando se les acabaron las municiones.

Los informes de prensa señalan que cinco maoístas murieron en los intensos combates, tres en Lamjung y dos en Nuwakot.

Estos ataques del ejército popular se llevaron a cabo como parte de la huelga general declarada por el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) para el 12 de julio contra las nuevas leyes de seguridad anunciadas por el gobierno. (Tras el asesinato del rey, el gobierno impuso unas medidas conocidas como Reglamentos de Seguridad Pública que permiten detener a cualquier persona que sea "una amenaza a la seguridad nacional").

El 9 de julio, 500 guerrilleros atacaron el puesto policial de Dhobi, en el distrito Ramechap; mataron a un policía, hirieron siete y tomaron prisioneros a 10. El ejército popular destruyó el puesto policial y capturó gran cantidad de armas, municiones y dinero.

El 10 de julio, los maoístas mataron al Superintendente Mayor de Policía en Dang. Es el oficial de más alto rango que ha caído en la guerra popular. El ataque sucedió en Tulsipur (en la Región Occidental), cuando viajaba en su vehículo.

Otra acción del paro nacional ocurrió en Banke, donde los maoístas atacaron un puesto de la policía de carreteras. Dos policías murieron y varios quedaron heridos. El puesto estaba situado a lo largo de la principal carretera este-oeste, que los maoístas bloquearon con troncos de árbol.

MANDAN EL EJÉRCITO REAL A ROLPA

El 12 de julio, el ejército popular atacó un puesto policial de Holeri, distrito de Rolpa; mató un policía, hirió a varios y tomó prisioneros a 71.

Enseguida, y por primera vez, el gobierno movilizó al Ejército Real Nepalés (ERN). Aunque en el pasado ha despachado al ejército a distritos donde luchan los maoístas, esta es la primera vez que lo mandan a enfrentarse a la guerrilla.

El ERN está directamente bajo el mando del rey. El nuevo rey ordenó que 1500 soldados salieran a "buscar y rescatar" a los 71 policías detenidos.

El ejército mandó helicópteros a ayudar en la operación. Dos recibieron balazos y sufrieron tres bajas; uno cayó.

Los informes de la prensa burguesa sobre la movilización del ejército son confusos y contradictorios. Se informó que el ejército tenía rodeada la aldea de Nuwa en Rolpa, donde el gobierno suponía que la guerrilla tenía a los policías. Al cierre de esta edición, los informes indican que el ejército todavía tiene el pueblo rodeado.

El ejército también anunció que extendió su zona de operaciones: al norte, al distrito vecino de Rukun, a Dang en el sur, a Pyuthan en el este, y a Salyan en el oeste. El ejército dice que ha bloqueado todas las salidas, pero otros informes indican que los guerrilleros se fueron antes de que el ejército rodeara el pueblo.

El ministro de Defensa le dijo a la prensa: "Además de que queremos que entreguen a los prisioneros, queremos que se rindan... El gobierno quiere juzgar a los rebeldes en un tribunal especial por los crímenes que han cometido". Otro funcionario del gobierno dijo: "Si no devuelven a los policías secuestrados y las municiones confiscadas, las fuerzas de seguridad apretarán el cerco de la aldea". Un informe de prensa dice: "El ministro del Interior hizo la misma demanda el lunes, pero no surtió ningún efecto entre los rebeldes".

Un grupo de activistas pro derechos humanos intentó ir a Rolpa para "mediar entre el ejército y los maoístas" pero las autoridades no lo dejaron entrar. Tampoco dejan entrar a la prensa. Cuando llegaron a Katmandú, los activistas pro derechos humanos acusaron al gobierno de difundir mentiras sobre los sucesos en Rolpa. Comentaron que los habitantes de la región les dijeron que los guerrilleros se llevaron a los prisioneros en pequeños grupos y en cuatro direcciones distintas, y que no estaban en la aldea que el ejército tiene rodeada.

CRISIS EN EL GOBIERNO

La escalada de ataques militares del ejército popular ha intensificado la crisis política de la clase dominante sobre cómo lidiar con la guerra popular. Desde hace varios meses ha debatido si movilizar o no al ejército, y ahora que lo ha hecho ha estallado otra conmoción en el gobierno.

El viernes 13 de julio, Ram Chandra Poudel, vice primer ministro y ministro del Interior, renunció y acusó al primer ministro de "no resolver los problemas candentes del país". Poudel estaba a cargo de las fuerzas internas y tenía 42.000 policías al mando.

Dándose cuenta de que la oposición del Parlamento estaba a punto de pedirle que renunciara, el primer ministro Koirala buscó el apoyo de líderes de su partido, el Partido del Congreso. Según informes de prensa, les pidió que lo "apoyaran unos días más" para poder rescatar a los 71 policías y establecer control sobre las fuerzas armadas, que hoy están bajo el mando del rey. Pero Koirala no consiguió el apoyo que necesitaba, ni de su propio partido, y aumentaron las recomendaciones de que renunciara. Lo criticaron por "no planear bien" las operaciones, por "debilitar la posición del ejército en su primera operación contra los maoístas" y por no "animar la moral de los soldados". Unos pidieron que retiraran al ejército del campo de batalla.

El jueves 19, el primer ministro anunció por radio y TV que renunciaba, diciendo que el "país pasaba por una grave situación" debido a los ataques maoístas.

Los parlamentarios opuestos al Partido del Congreso lo acusaron de "amenazar con pedir ayuda extranjera" para enfrentar a la insurgencia maoísta. Esa semana, en una reunión de la Federación Nepalesa del Comercio y la Industria, Koirola había dicho que si la situación no mejoraba Nepal podría "convertirse en un patio de potencias extranjeras". Días antes, un general del ejército hizo una amenaza tenebrosa al declarar que estaba de acuerdo con la operación para rescatar a los policías, pero que sería lamentable si estallara una "guerra civil" y tuvieran que entrar fuerzas extranjeras para mantener la paz.

De hecho, el "pacto de amistad de 1950" entre Nepal e India contiene una estipulación que le permite enviar ayuda si Nepal lo pidiera. India ha venido fortaleciendo al ejército a lo largo de la frontera y el 20 de julio desplegará fuerzas paramilitares para "controlar crímenes cometidos en ambos lados de la frontera, como el tráfico de armas". Unos informes de prensa indican que India ya tiene unidades del ejército a lo largo de la frontera oeste con Nepal, donde es más fuerte la guerrilla. Las autoridades de India han declarado que unidades del Buró de Servicio Especiales, la tercera fuerza armada de India, permanecerá a cinco kilómetros de la frontera, con 40 efectivos en cada puesto.

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El día que renunció el primer ministro, los periódicos de Katmandú informaron que los "maoístas no han hecho caso de la movilización del ejército" y seguían atacando puestos policiales. Las autoridades informaron que cientos de guerrilleros atacaron el puesto militar de Arghakhanchi. En Tanahun, una poderosa bomba hirió a tres efectivos de seguridad, y en Palpa, el jefe distrital de la policía fue herido por una bomba. En Nuwakot, la guerrilla asaltó un banco y se llevó aproximadamente 250.000 rupias.


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