Carta desde Palestina

Con los internacionales en Nablus

Obrero Revolucionario #1163, 18 de agosto, 2002, posted at http://rwor.org

Recibimos la siguiente carta de un revolucionario de Estados Unidos que está en Palestina con el Movimiento Internacional de Solidaridad (ISM). Los militantes de ISM son de muchos países y han ido a Palestina a oponerse a la ocupación israelí y solidarizarse con los palestinos. La carta describe lo que pasó durante varios días en Nablus y en el cercano campo de refugiados Balata. En junio, los israelíes impusieron toque de queda y otras medidas represivas en Nablus y otras ciudades de Cisjordania.

Entramos a Nablus y miramos las cometas que volaban en el cielo, señal de resistencia de los jóvenes palestinos. El domingo pasado levantaron el toque de queda; las tiendas están abiertas y hay mucha gente en la calle, pero no es la misma ciudad bulliciosa de antes.

Esta ciudad de 200,000 habitantes lleva seis semanas bajo toque de queda y las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) se han empeñado en destruirla, pero la resolución y el orgullo del pueblo palestino brillan en medio de las casas y calles demolidas por tanques, y tiendas saqueadas e incendiadas. Ante las golpizas, las humillaciones y los muertos, sobresale el valor y la resistencia popular. Los callejones, locales y cafés están tapizados de afiches de los mártires de la intifada, y sus retratos adornan las salas de las casas.

Cerquita a Nablus está el campamento de refugiados Balata. A muchos los trasladaron de Haifa a ese campamento en 1967. Tiene una larga tradición de lucha y muchos mártires, y la resistencia de los shabab (jóvenes) es feroz.

Miércoles, 31 de julio, Nablus

Las FDI se retiran de las últimas dos casas que han ocupado por un mes. Por la tarde entran a la parte antigua de Nablus, donde los palestinos oponen una mínima resistencia, pero más de lo que esperaban los soldados, y a la media hora las FDI se retiran. Un palestino recibe una bala en el estómago y un soldado queda herido.

Jueves, 1° de agosto, Balata

A las 5:30 de la madrugada, las FDI se instalan alrededor del campamento, y los chavos les tiran piedras a los jeeps y tanques. Responden con gas lacrimógeno, balas de goma y balas. Un joven recibe una bala en la pierna. A las 10 llegamos con los demás compañeros del Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM) y nos juntamos a un grupo de shabab en un callejón. Un jeep nos dispara gas lacrimógeno y balas de goma. Subimos al techo de una casa para evaluar la situación.

El jeep se retira, pero hay dos tanques en un campo aledaño. Nos unimos a unos shabab lanzapiedras en el campo. El enfrentamiento con los tanques dura varias horas y al final no entran a Balata.

A la 1 de la tarde las FDI le disparan a un muro arriba de nosotros y un joven de 17 años queda herido de la cabeza por la metralla. Corre a la clínica con sus compañeros y los tanques se retiran. Esa noche unos 140 tanques y vehículos artillados se dirigen a la parte antigua de Nablus.

Viernes, 2 de agosto, Nablus

En la madrugada, las FDI entran a Salem, una aldea cerca de Nablus: esposan a un señor, registran su casa y lo matan de un tiro, esposado y todo. Matan a dos personas y hieren a cinco en Nablus. Las ambulancias entran a la ciudad para sacar a cinco personas, pero no permiten que regresen. Destruyen una casa y una escuela, y una chava de 16 años recibe una bala en la pierna.

Estamos observando la situación para intervenir cuando sea posible. Ayudamos a recuperar el cuerpo de un palestino desarmado que recibió un tiro en la cabeza de un francotirador de las FDI cuando salió al balcón de su casa. En un callejón las FDI usan a un señor como escudo humano para registrar un local abandonado. Cuando los cuestionamos, lo dejan ir.

Vamos al edificio de la Autoridad Palestina. Un tanque bombardeó la parte de atrás, y las FDI entraron y destruyeron las oficinas. Luego vamos a una casa parcialmente demolida y hablamos con la familia para documentar los daños. Conocemos a la familia de un mártir de Fatah. Como los tres hermanos son buscados por las FDI, tres compañeros internacionales se quedan con la familia.

Las FDI detienen a 50 hombres y una mujer. A Hiba Atari, la esposa de Ibrahim (un hombre buscado por las FDI), la interrogan por varias horas y la amenazan con la cárcel de seis meses a dos años si no se presenta su marido. Destruyeron su casa. Tiene tres hijas de 1 a 4 años de edad.

Sábado, 3 de agosto, Nablus

De nuevo en Nablus, algunos nos dedicamos a vigilar, documentar y prevenir las atrocidades de las FDI. Otros entregan alimentos y leche a las familias y las ayudan a conseguir atención médica.

Las FDI allanan casas y tiendas con martillos, sierras de cadena, explosivos y armas. En lugar de entrar por la puerta, abren huecos en las paredes comunes. ¡No es nada raro que ocupen una casa por tres o cuatro horas para echarse una siesta!; sacan a las familias por horas y destruyen todo.

Vemos a muchos hombres palestinos esposados; algunos también están vendados. Los soldados subieron a 10 a una camioneta. Observamos nuevamente que a otros los usan como escudos humanos. A veces cuando los cuestionamos, dicen que los señores se ofrecieron de traductores o de guías.

Muchas familias quieren enseñarnos los daños a sus casas. Las FDI incendiaron el sótano de una y las cenizas todavía arden. Tumban puertas, destruyen muchas cosas y dejan todo tirado. Las explosiones y los ruidos de los allanamientos se oyen constantemente.

Nos reunimos al lado de una mezquita y las FDI nos tiran una granada de percusión. Damos la vuelta a la esquina, tres señores se nos acercan para platicar, y las FDI apuntan hacia nosotros y disparan.

Una familia nos pide acompañar a cinco niños de varias casas a una casa en el oeste de la ciudad. En el camino un soldado se pone muy agresivo y dice que si nos vuelve a ver, nos mata. Conforme va anocheciendo, las FDI se ponen más bravas con nosotros.

Esa noche pasan varias horas alrededor de Balata disparándoles a los shabab.

3 de agosto

Pasándola con los familiares de los mártires; encerrados en el tercer piso por muchos días por el toque de queda: ¿cuántos cigarrillos puede uno fumar?, ¿cuántas veces puede releer pasajes de Germinal ?, ¿cuántas veces puede asomarse a la ventana porque los bombardeos de los tanques israelíes sacuden el edificio? Caminando de aquí para allá, llenando las botellas de agua y vaciando los ceniceros.

Un joven se asoma y ve francotiradores israelíes en los techos a tiro de piedra a las 11 de la mañana... a las 2 de la tarde... a las 4... Piensa en el día cuando podrá vérselas con los opresores, cuando podrá abrir la llave y tomar agua sin que salgan las aguas negras israelíes.

Golpean la puerta a culatazos y lo primero que preguntan es si hay estadounidenses en la casa. Mandan a todos a una habitación y piden identificación. Están consternados por la presencia de cuatro internacionales y registran toda la casa; las mujeres tratan de calmar a los niños. Preguntan sobre los retratos de mártires colgados en la pared y se comunican con otras patrullas. Nos metemos en una bronca cuando caen en cuenta de que un compañero japonés ha estado filmando el allanamiento. Nos quitan la película a jalones. Se retiran, y la familia limpia las colillas y el desorden que dejaron.

Con H escuchamos las noticias para enterarnos de cuántas casas han demolido y cuántos palestinos se llevaron en las redadas. Sale una nota sobre la posible invasión yanqui de Irak. H explica: "El ejército israelí no tiene autoridad para arrestar a los palestinos. Así que los detiene y los lleva a un cuartel policial, donde los arrestan y los torturan por días, pero sin dejar huellas. Los vendan y los hacen pararse por 24 ó 30 horas. O los hacen sentarse en una posición muy incómoda por muchos días, lo cual hace mucho daño. Después padecen dolores por 15 ó 20 años. A mí me pusieron en una caja más chica que un ataúd y me preguntaba si se habían olvidado de mí. Muchos sufren esas penas simplemente por ser palestinos en los territorios ocupados".

En cuatro días han arrestado a 150 palestinos; ocho quedaron heridos y dos muertos. Demolieron 11 casas.

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Vamos camino al café Internet en Balata; los hombres del campamento están reunidos esperando la ambulancia que traerá el cadáver de Murad Marshood, un joven que mataron fuera del campamento Jenin hoy, el 6 de agosto, a las 2 de la madrugada. Tenía 20 años y era de Balata. Les dispararon a él y a su acompañante desde un helicóptero Apache. La ambulancia llega y los hombres recorren el campamento con el cuerpo en los hombros, coreando consignas y disparando.


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