Las incertidumbres de una guerra injusta

Obrero Revolucionario #1194, 13 de abril, 2003, posted at rwor.org

6 de abril de 2003. Bagdad, una ciudad de cinco millones de habitantes, tiene al frente las columnas blindadas de la fuerza invasora yanqui. Los estrategas de esta guerra, que han enviado miles de aviones y misiles cruceros a bombardear la antigua ciudad, están debatiendo cuándo lanzar el ataque terrestre.

Hace poco se jactaban de que sería una guerra casi sin derrame de sangre. Nadie, decían, tendría la osadía de oponer resistencia ante el "shock y pavor" de su poderío militar.

El vicepresidente, Dick Cheney, anunció que las tropas iraquíes iban a "abrir paso" y deponer las armas. El macabro Richard Perle dijo que "muy pocos iraquíes van a pelear". Kenneth Adelman, un asesor derechista, dijo que Irak sería "presa fácil".

"Acoplaron" corresponsales con los oficiales militares para que el mundo viera una constante ola de propaganda sobre la invencibilidad militar estadounidense.

Pero la realidad no siguió el guión.

Las incertidumbres de una guerra injusta

"No cabe duda de que los planificadores de esta guerra se equivocaron sobre la resolución de las fuerzas iraquíes... El primer plan fracasó debido a la resistencia iraquí, y ahora están tratando de elaborar otro... En Estados Unidos crece el reto al presidente Bush sobre la dirección de la guerra y la oposición a la guerra. Nuestros informes sobre las bajas civiles y la resistencia de las fuerzas iraquíes llegan a Estados Unidos y ayudan a los que se oponen a la guerra... a elaborar su posición".

Peter Arnett, 30 de marzo, despedido por NBC por hacer este comentario en la televisión iraquí

El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y sus generales dicen que "no cabe duda del resultado de esta guerra".

La propaganda dice que Irak es una amenaza a los países vecinos, al mundo y a Estados Unidos. Pero Bush y Rumsfeld lo dicen con la risa torcida de un bravucón porque saben que están atacando a un país mucho más débil.

Irak es un país del tercer mundo con la décima parte de la población de Estados Unidos. La economía estadounidense, fortalecida por las riquezas de un imperio global, es mil veces mayor que la de Irak. Además, Estados Unidos lleva una década construyendo montones de nuevas armas de alta tecnología, mientras que Irak ha experimentado una década de constantes bombardeos y sanciones económicas.

Tras dos semanas de guerra se jactaron de que habían conquistado la mayor parte del país con las tácticas de "guerra de relámpago". Señalaron que las fuerzas inglesas habían rodeado las ciudades del sur y se habían apoderado de los yacimientos petroleros, un blanco central de la invasión.

Los invasores avanzaron rápidamente en el desierto y las tierras agrícolas, donde la resistencia sería difícil debido a los ataques aéreos. Pero no han conquistado ninguna de las principales ciudades iraquíes, donde vive la gran mayoría de la población, a pesar de que le asignaron a los ingleses apoderarse de Basora en los primeros días de la guerra.

Washington predijo que habría levantamientos populares en el sur contra el gobierno central iraquí, pero no ocurrieron. Las fuerzas nacionalistas curdas se alistaron en el norte del país, pero en otros lugares gran parte de la población y del ejército opusieron resistencia a la invasión.

Los corresponsales "acoplados" con las fuerzas invasoras empezaron a dar informes sobre reveses y tiroteos intensos. Del Wall Street Journal del 25 de marzo: "Lejos de recibirlos como libertadores, los habitantes del sur de Irak tratan a las fuerzas invasoras estadounidenses e inglesas con una profunda hostilidad y fuego. Necesitan desesperadamente agua potable y comida, y a veces están indignados por los ataques contra su país".

En la primera semana de la guerra, las fuerzas iraquíes atacaron los convoys estadounidenses en el desierto. En las afueras de Bagdad y en Basora, atacaron los tanques con rifles y misiles lanzados desde el hombro. En un incidente, un grupo de agricultores cerca de Karbala derribaron un helicóptero Apache y bailaron alrededor de los escombros.

En Jordania los corresponsales informaron que más de 7,000 jóvenes iraquíes (en muchos casos opuestos al gobierno de Saddam Hussein) regresaban a Irak para pelear contra los invasores. Un joven trabajador dijo: "Cuando alguien viene a tu casa a pelear, hay que confrontarlo. Quizá hayan venido por Saddam Hussein, pero también quieren el petróleo. Podemos resolver nuestros propios problemas y encontrar a alguien para dirigir el país".

En Bagdad, los cráteres en los mercados y las multitudes en los hospitales son prueba de que esta no es una guerra sin derrame de sangre. Incluso en los medios estadounidenses se puede ver que Irak no es "presa fácil".

Los imperialistas yanquis no son tan todopoderosos como parecen. Cada detalle de la conquista de Irak demuestra que los invasores no vienen a "liberar".

Asquerosos preparativos para "la próxima fase"

"Despachamos a varios civiles, ¿qué se puede hacer? Lo siento, pero la tipa se me cruzó".

Francotirador de la Infantería de la Marina, New York Times,29 de marzo

"Todo mundo es combatiente hasta que demuestren que no lo son".

Vocero del Pentágono, en el canal MSNBC, 1 de abril

"El comandante de las fuerzas terrestres del ejército en Irak, el general William S. Wallace, ha descubierto que `el enemigo que confrontamos no es igual al enemigo que pensamos que íbamos a confrontar' y que los iraquíes aprovechan todo lo que tienen a su alcance para oponerse a esta invasión de su patria... Luego se quejarán de que los iraquíes se esconden debajo de las piedras y árboles y no se presentan ante nuestros tanques en pleno campo de batalla con uniformes rojos [la queja de los generales ingleses contra las fuerzas de la revolución estadounidense--OR]".

Carta al redactor, Washington Post,31 de marzo

Las fuerzas invasoras han llegado a las afueras de Bagdad, siguen peleando en Basora y se acercan a las ciudades norteñas de Tikrit, Mosul y Kirkuk.

Los estrategas están nerviosos por lo que va a pasar en Bagdad si la resistencia no se desmorona. Saben que una intervención en una ciudad grande les quita las muchas ventajas militares con que cuentan en el campo.

Sus previas intervenciones en ciudades han sido asesinas: en Vietnam, en la ofensiva Tet de 1968, destruyeron grandes sectores de Hue y Cholon y mataron a muchos miles de habitantes con intensos bombardeos. En la ciudad de Panamá, los salvajes bombardeos de un barrio que opuso resistencia se conocen como la "pequeña Hiroshima".

No presagia nada bueno que, al acercarse a Bagdad, los estrategas de Washington se pusieron a justificar de antemano grandes bajas civiles.

Dicen (sin prueba alguna) que "terroristas extranjeros de la índole de Al Qaeda" han entrado a la ciudad para pelear. Rumsfeld anunció el 4 de abril: "En vista de la conducta del gobierno iraquí, parece que quedan pocos soldados de verdad y que pronto solo tendrá criminales de guerra".

Pintan a los que oponen resistencia como "terroristas". Si los iraquíes están dispuestos a morir para atacar retenes yanquis, los tildan de "terroristas". Si pelean vestidos de civil, dicen que eso es un "crimen de guerra"... a pesar de que alaban a las Fuerzas Especiales y agentes de la CIA que asesinan y destruyen vestidos de civil.

Jim Wilkinson, vocero del Comando Central, dijo que la resistencia del pueblo iraquí en defensa de su propio país es "terrorismo auspiciado por el estado".

Cuando Estados Unidos bombardea una ciudad desde los cielos, dicen que es una maravilla de la civilización moderna; pero cuando un iraquí lleva una bomba a un retén estadounidense en una camioneta, el general McChrystal lo llama "terrorismo".

Las fuerzas yanquis acusan a los soldados iraquíes de "utilizar a la gente como escudos humanos". Lo que esto quiere decir es que los soldados se han retirado a las ciudades para defender a la población, y Estados Unidos quiere echarles la culpa de la muerte de civiles.

Ante tanta resistencia no prevista, surgió un debate en la clase dominante sobre los planes de guerra. Algunos han criticado a la camarilla de Rumsfeld por no despachar suficientes fuerzas y no causar suficiente destrucción desde el aire.

Un experto militar, Ralph Peters, escribió en el Washington Post:"Algunas cosas nunca cambian. La mejor manera de sembrar shock y pavor es matarlos".

Es decir, ante la resistencia del pueblo y los soldados iraquíes piden más muerte y destrucción.

Estos son los preparativos de una potencia conquistadora que sabe que tendrá que pelear contra amplios sectores de la población.

Se están preparando grandes crímenes e indignantes pretextos. Sembrarán más mentiras. El conquistador se disfrazará de víctima y el invasor de libertador.

El plan del nuevo gobierno iraquí

En medio de la invasión de Irak, estalló un conflicto en Washington sobre qué clase de gobierno imponer después de la guerra. Por un lado, unos dicen que será necesario contar con sectores de la actual clase dominante iraquí para pacificar el país (es decir, un "gobierno de Saddam sin Saddam"). Por otro lado, los neoconservadores (la camarilla de Bush/Cheney) dicen que se necesitará un gobierno totalmente nuevo dispuesto a aliarse con Israel (lo que quiere decir una larga dictadura militar yanqui).

Lejos de este debate, en las playas de Kuwait, unos 200 planificadores del Pentágono están elaborando los verdaderos planes del futuro gobierno. Se llaman "la gente de Wolfie" por Paul Wolfowitz, el subsecretario de Defensa, que lleva una década preparando la conquista de Irak.

Wolfowitz ha reunido un grupo para gobernar las ciudades iraquíes tan pronto como las conquisten.

El teniente general Jay Garner (jubilado), recién salido de la junta directiva de una compañía fabricante de armas, será el gobernador. Estará bajo las órdenes del general Tommy R. Franks, comandante en jefe de las fuerzas yanquis, así que será una dictadura militar sin disimulo.

Oficialmente cada uno de los 23 ministerios tendrá cuatro "asesores" iraquíes, pero los estadounidenses estarán al mando.

A James Woolsey, ex director de la CIA, le ofrecieron el Ministerio de Información, o sea, de los medios de comunicación. También organizará el servicio de espionaje. Hace poco Woolsey dijo que Estados Unidos está metido en una guerra mundial que durará años, y que después de Irak los próximos blancos serán los gobiernos de Irán y Siria. Agregó que "en las décadas venideras, nuestras acciones dejarán nerviosas a muchas personas. Nuestra respuesta debe ser: `¡Qué bueno!'".

Un abogado del Pentágono, Michael Mobbs, estará a cargo de la "administración civil", o sea, de 11 de los 23 ministerios. Mobbs armó la estructura jurídica para las detenciones en Guantánamo. Es autor de la "declaración Mobbs", que dice que el presidente tiene el derecho de arrestar y apresar a ciudadanos estadounidenses sin acusarlos o juzgarlos si son "combatientes enemigos".

Estos son algunos de los belicosos, espías y carceleros que estarán a cargo del nuevo gobierno iraquí. Dice mucho sobre la clase de "democracia" que impondrán.


Este artículo se puede encontrar en español e inglés en La Neta del Obrero Revolucionario en:
rwor.org
Cartas: Box 3486, Merchandise Mart, Chicago, IL 60654
Teléfono: 773-227-4066 Fax: 773-227-4497