Revolución #201, 16 de mayo de 2010


El desastre del petróleo, Arizona y acelerar mientras que se aguarda una revolución

A veces ocurren en el mundo cosas muy grandes que hacen que millones de personas despierten y presten atención. Últimamente, en un plazo de cuatro días, dos sucesos importantes surgieron en primera plana y provocaron enormes discusiones y debates entre millones de personas.

La explosión el 20 de abril de una plataforma petrolera de British Petroleum (BP) en el golfo de México ha resultado en lo que quizás sea el peor desastre ecológico provocado por el hombre en la historia humana. (Vea la cobertura en la p. 10 y otras cosas en línea.)

Y la SB1070 —la ley que la gobernadora de Arizona firmó el 23 de abril que estipula que la policía interrogue a cualquiera que sospeche de estar en Estados Unidos ilegalmente— ha prendido una enorme controversia y protestas por todo el país. (Vea la cobertura en la p.6 y otras cosas en línea.)

Siempre hay muchas cosas que podemos ver que están bullendo debajo la superficie — entre ellas los “desastres en ciernes” o movimientos reaccionarios que promueven su agenda. Pero nadie puede predecir exactamente si esas cosas llegarán a un nuevo nivel y si de la noche a la mañana abrirán paso a un suceso muy importante que consume y convulsiona la sociedad, ni cuándo y cómo.

Esta ley intolerable al estilo nazi ha suscitado indignación entre muchas personas de diferentes sectores sociales, y muchas personas están adoptando una actitud de “la situación no puede seguir como si no pasara nada”, reconociendo el terrible precedente que ésta establece para el país en su conjunto y librando una lucha para dar marcha atrás con esta ley. Este desastre petrolero ha despertado a mucha gente, y debería ser intolerable para cualquiera que se preocupe por el planeta. Es necesario forjar una resuelta lucha de masas contra ambos ultrajes.

Los gobernantes no tienen soluciones concretas, pero la revolución sí

Piense en lo que pasó, lo que ha salido a la luz, en estos dos sucesos. En ambos casos, la clase dominante no tiene ninguna solución real para el problema. BP se apresura a ver cómo tapar el petróleo que sale a chorros y no ha podido hacerlo. Y nadie de la clase dominante estadounidense ni siquiera aborda de una manera concreta el problema más grande que señala el desastre: que el sistema capitalista depende de combustibles fósiles debido al mandamiento básico del sistema de las ganancias al mando.

El supuesto “problema de la inmigración” es también algo que en verdad este sistema no puede resolver, porque el imperialismo yanqui ha jodido y solamente puede joder más la vida de la gente en otros países que de la gente en Estados Unidos, obligando a millones a buscar desesperadamente una vida mejor aquí. El sistema requiere la mano de obra super-explotada de los inmigrantes. Y para la clase dominante la cantidad creciente de inmigrantes provenientes de México y otras partes de América Latina son un problema porque amenazan la estabilidad social de este país, que se ha definido en gran parte como una nación blanca norteamericana. Así que el sistema toma muchos tipos de medidas represivas contra los inmigrantes que tienen implicaciones mucho mayores para la sociedad en general. Mientras el sistema prospera y no puede prescindirse de la mano de obra de los inmigrantes, el mero hecho de que la necesita y de que esta mano de obra satisface una necesidad de este sistema deshilachan la estabilidad de la sociedad y genera una extrema volatilidad.

De hecho este sistema no resuelve y no puede resolver los grandes problemas económicos y sociales ante la humanidad. Pero en verdad la situación no tiene que ser así. Y cuando se presente algo como el desastre petrolero de BP o la SB 1070 en la sociedad, existe el potencial de que las personas vean esta verdad y actúen en consecuencia. Aquí es crucial el trabajo de los revolucionarios.

La situación no tiene que ser así, y los revolucionarios tienen que demostrar que así sea

En ambos casos, el desastre petrolero y la SB 1070, se presentan varios planes y programas acerca de qué debería hacer el gobierno y el sistema capitalista. Y personas de muchos sectores diferentes debaten y luchan de manera intensa, por ejemplo, en el caso de la SB1070, sobre cómo organizar protestas en masa. Los revolucionarios tienen que estar en medio de todo eso. Cuando sacamos a la luz de forma convincente POR QUÉ tales cosas ocurren... la gente ve el origen del problema. Cuando le damos a la gente una visión de una manera completamente distinto en que se podría resolver estas crisis, así como los demás ultrajes que los gobernantes nos dicen que son “problemas inextricables”, en una sociedad socialista que tiene como meta la emancipación de toda la humanidad… la gente ve con más claridad que de hecho la situación no tiene que ser así. Cuando nos zambullimos en estas luchas y ponemos en juego una combinación de todo eso, se suscita el potencial de que la gente piense de manera completamente diferente sobre lo que es posible y deseable. Por eso es tan importante que las personas salgan hoy en medio de estas crisis en desarrollo.

La combinación de estas dos mini-crisis no constituye una crisis revolucionaria. Pero en los momentos de este tipo es posible ganar a la gente a ver las cosas de modo diferente y generar un espíritu inquisitivo y desafiante. Para repetir, por eso es tan crucial que los revolucionarios estén en medio de estas crisis, distribuyendo el Mensaje y Llamamiento del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos, “La revolución que necesitamos... La dirección que tenemos” y el periódico Revolución y discutiendo y trabajando con la gente en torno a las grandes cuestiones de cómo la humanidad podría resolver estos y otros problemas urgentes. Por eso es tan crucial que los revolucionarios le lleven a la gente el hecho de que tenemos a un líder, Bob Avakian, que está dispuesto y es capaz de asumir la responsabilidad de dirigir a la gente a dejar atrás este infierno. (Vea las paginas 4-5, “Bob Avakian acerca de la esencia de la dirección comunista y el desarrollo de nuevos líderes”, un pasaje de la charla REVOLUCIÓN de Bob Avakian.) La campaña del Partido para correr la voz sobre esta revolución y esta dirección tiene que repercutir en estas crisis importantes que están sacudiendo la sociedad y luego salir y cobrar fuerza.

Mirando hacia el futuro... y hacia el pasado

Miremos un momento hacia el futuro, a cómo podría ser una situación revolucionaria y luego, a qué dice eso acerca de lo que los revolucionarios tienen que hacer hoy. Si miramos las crisis que surgen hoy, como este desastre petrolero y el gran revuelo en torno a la SB 1070, podemos ver los contornos de la manera en que diferentes crisis y luchas podrían combinarse en una escala completamente diferente. Y podemos ver los contornos de la manera en que una crisis muy grande podría generar una oportunidad en que millones de personas estarían buscando una salida. Se podría poner en tela de juicio el derecho de gobernar de la clase dominante imperialista y su legitimidad. Y se podría ganar a millones de personas a luchar al lado de una fuerza revolucionaria que plantee un programa con respuestas concretas a los problemas intolerables ante la gente. Por ejemplo, los comunistas revolucionarios tenemos respuestas iniciales acerca de la manera de detener la destrucción del medio ambiente. Y tenemos una orientación y enfoque general acerca de transformar el mundo de manera fundamental y emancipar a toda la humanidad que podría habilitarnos para solucionar los supuestos “problemas inextricables” como la inmigración, de una manera que constituiría una parte de superar la desigualdad y la explotación, y no las reforzarán ni las agravarán, en caso de que tuviéramos el poder estatal.

La semana pasada se conmemoró el 40º aniversario del asesinato de cuatro estudiantes de la Universidad de Kent State por la Guardia Nacional de Ohio. (Vea “¡Kent State!... y las lecciones para hoy”, páginas 8-9.) Eso ocurrió en una protesta de masas en respuesta a la intensificación de la guerra yanqui en Vietnam. Después de esos asesinatos, estallaron protestas en universidades por todo el país. Una lección importante de eso es que de la noche a la mañana la situación podría dar un salto hacia una en que millones de hecho estén en movimiento en contra de la estructura de poder. Cambian de una manera completamente nueva el modo de pensar de la gente y su disposición a hacer sacrificios en pro del cambio fundamental. La respuesta a los asesinatos en Kent State y la lucha de masas contra la guerra de Vietnam nunca alcanzaron una contienda revolucionaria total por el poder. Pero es posible sacar lecciones importantes de eso sobre la manera en que la situación podría cambiar rápidamente y acerca de la manera en que podría perfilarse una situación revolucionaria Y ADEMÁS lo que eso dice sobre el papel de los revolucionarios en tales situaciones.

Regresemos a lo que está pasando hoy. Pueden darse varias crisis en la sociedad que contribuyan a una especie de ambiente candente en que se cuestiona y debilita de manera seria la fe de la gente en la capacidad del sistema de gobernar. Piense en la dinámica de un desastre petrolero/ambiental que no se puede resolver y una ley anti-inmigrante que polariza la sociedad de modo intenso, que son dos cosas para las que el sistema no puede ofrecer ninguna solución real.

Nadie puede decir qué pasará en estas dos crisis. Pero en parte, si los revolucionarios reconocen y aprovechan plenamente las oportunidades y hacen el trabajo y tienen la orientación correspondientes, la lucha en torno a estas dos cosas podría cobrar claridad y fuerza, y extenderse. El futuro está por escribirse, y lo que hagamos y la agresividad con que respondamos, tiene mucho que ver con lo que pase.

Aun cuando estas crisis en particular no den un salto hacia una crisis más completa en que el derecho de gobernar de los capitalistas esté en tela de juicio, cuando los revolucionarios trabajen en medio de todo eso ahora mismo para difundir su mensaje entre millones y organicen a miles, con el fortalecimiento de un núcleo de luchadores apasionados por la revolución comunista y su manera de hacerlo podrían influenciar muchísimo lo que SÍ pasaría en el caso de una futura crisis grande en que todo “esté en juego”. Como dice el Mensaje y Llamamiento del PCR:

“Se puede hacer la revolución cuando exista una situación revolucionaria, una crisis aún mayor en la sociedad en conjunto: cuando muchas más personas lleguen a sentir y entender profundamente que el actual poder no tiene legitimidad... que solamente sirve a un puñado de opresores... que aprovecha mentiras y engaños, corrupción y la fuerza y violencia completamente injustas para mantener en pie este sistema y ‘mantener en su debido lugar a la gente’... cuando millones de personas vean la necesidad de luchar para quebrar este poder y establecer un nuevo poder que pueda llevar a cabo los cambios que la gente desesperadamente necesita y quiere”.

ESTAMOS CONSTRUYENDO un movimiento para la revolución, trabajando para forjar un pueblo revolucionario, con una columna vertebral de aquellos que no tienen ninguna fe en el sistema y se dedican la vida a resistir la opresión y trabajan y se preparan para el momento en que podamos deshacernos de la causa de toda esta opresión. Tenemos que “acelerar mientras aguardamos” el surgimiento de una situación revolucionaria, de forma enérgica trabajando para influenciar la opinión pública y organizar a la gente para acelerar el surgimiento de tal situación, moldear el carácter y terreno en que se resolvería tal crisis mediante lucha y prepararnos para aprovechar semejante situación para hacer la revolución.

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